“Te sujeto la mano, infiel, para que puedas ir en paz. Will abrió los ojos, que nunca habían perdido su color azul a lo largo de los años, y miró a las brujicenizas y luego a Tessa, y sonrió, y murió, con la cabeza de su mujer sobre el hombro y los pies en las brujicenizas.”