No era usual que Jean expresara tan abiertamente sus sentimientos, siempre ocupaba presionar un poco para escuchar un pedazo de lo que realmente sentía.
Pero en esa ocasión, Jean habló con tanta amplitud de sus sentimientos que una parte de Lisa se sorprendió, »
Mientras que ella volvía a tener sus ojos brillantes de emoción, donde estaba viendo sus manos sobre la mesa antes de asentir.
Sí, fue la primera vez que le invitaba.
Aun si fue por sugerencia de ella.
—Es… es diferente. Antes ir al viñedo era porque o mi mamá o mi papá »
ocurriendo en la actualidad.
—Oh, tesoro…
Lisa la observó con una sonrisa, su espalda apoyada en el espaldar de su silla.
—No sabes la dicha que me da escucharte hablar de esta manera. Sabía que Diluc y tú eran cercanos, pero no había imaginado qué tanto.
»
de trabajo o algo que no fuese yo misma… anoche se sintió como si fuésemos niños que soñaban con ser caballeros.
Confesó, esta vez sí volteó a verla.
—Tal vez no hicimos un fuerte, pero… pero estar con Diluc fue diferente, pero familiar. Es… es como regresar a »
La anécdota fue tal dulce como Lisa había anticipado. En todo momento la escuchó con mucha atención. ¿Cómo no hacerlo? Su querida Jean hablaba con tanta ilusión que era imposible quitarle los ojos de encima.
—¿Es la primera vez que te invita a pasar la noche en su casa »
No había forma en que pudiera vencerla, ah…
—… fue un compromiso por mi cumpleaños. El mismo día estuve ocupada con mi papá y hermana, pero ahora… teníamos una reunión pendiente. Él vino a recogerme a mi hora de salida, y con un par de palabras »
—Bueno, si no hay tantos detalles no será tan difícil de contar.
Su lógica era infalible y su lengua tan astuta como su mente.
—Veamos. Para empezar, ¿cómo terminaste pasando la noche allí?
—Oh, vamos, Jean, ¡estamos en confianza! No me irás a dejar a medias con esto.
Con lo emocionada que estaba por ella.
—Toda chica necesita su confidente en el amor. Déjame ser la tuya. No me digas que no te mueres de ganas por contarle a alguien de tu mágica velada.
—Uh.~
Escandaloso.
O al menos eso era lo que la sonrisa pícara de Lisa dejaba entrever.
—¿Y qué hacías allí? ¿Master Diluc te invitó a cenar, por un casual?
—Oh, vaya.
Lisa se enderezó en su asiento cruzándose de brazos con una sonrisa amplia plasmada en sus labios.
—¿Entonces te quedaste anoche en el Viñedo del Amanecer?
¡Pillada, Jean!
Su sonrisa llegó a brillar por sí misma, mientras estaba rascando su mejilla.
Solo de recordarlo…
—Fue esta mañana, cuando salí del Viñedo para venir a trabajar. Me dijo que me quedase un momento más y… lo tenía preparado.
»
contado algo de tus hazañas, pero me he evitado escuchar los detalles para poder saberlos de tu propia boca —dijo contenta mientras la taza se deslizaba por sí misma cerca del viajero—. Algo grande debió suceder para que la Luna haya cambiado.
—Oh, tan servicial como siempre.
Canturreó encantada.
—De hecho, ya que lo mencionas quizás haya algo que tenga para ti, pero mis intenciones eran sinceras cuando decía que quería tu compañía.
Sirvió una taza más para su acompañante.
—Supe que estuviste en Nod Krai, nos han >
—El se sentó al frente de ella en la mesa, poniéndose cómodo, ciertamente se habían encontrado en un día en el que él no tenía mucho que hacer.—
Justamente me encontraste en el mejor momento para eso, o. . . Para pedirme un favor.
—También estaba preparado para ese escenario.—
—Oh, sí, era consciente de que tenía buen gusto —comentó, sus palabras parecían tener un doble significado por la forma en la que dijo lo último mientras tenía su mirada fija en Jean—. Pero me sorprendió que denotara tener un poco de chispa femenina…
Por supuesto que >
Oh.
Para este punto, después de cinco años… las cosas finalmente se sentían tan normales. Luego de tantas cosas vividas…
Jean sonrió con calma, mucho más tranquila.
Se acercó a ella mientras asentía.
—Bueno, Master Diluc es… »
—Mira nada más lo encantador que eres —soltó una risita—. Aunque me encantaría por ahora estoy disfrutando de la hora del té, no está bien juntar ambas cosas, no es de buen gusto. ¿Pero sabes sí qué quisiera? Que me hagas compañía.
Le señaló el asiento libre al otro lado de la >
Oh, pero si es Lisa.
—Se acercó hacía ella, a ver que le tenía preparado esta vez.—
¿Quieres que te prepare bebidas de nuevo?
—Sonrió cruzándose de brazos.—