Hola! @daavdaraujo y yo estamos buscando tercer compi de piso para la temporada 24/25.
Somos dos chicos que estamos trabajando y buscamos compis que les guste hacer vida en común jeje
Preferimos alguien de nuestra misma edad, que estudie máster o trabaje. #pisos#granada#UGR
Lo que hoy ha hecho conmigo el programa En Boca de Todos de Cuatro no tiene nombre.
Bueno, sí que lo tiene. Se llama manipulación social y no me extrañaría que fuese una práctica muy habitual de este espacio de la parrilla.
A las 11:41 de la mañana del día de hoy me habla una periodista del programa porque quiere que intervenga para hablar de los autónomos por un vídeo viral mío [subido el 30 de enero].
Le digo que no y le explico los motivos [pantallazos adjuntos de la conversación].
Cabe destacar que desde que subí ese vídeo no han dejado de hablarme desde distintos programas para que acuda a hablar y siempre he dicho que no por esa razón.
Aquí creía que todo había terminado hasta que a las 13:51 mis redes sociales se inundan de mensajes: «¡Estás saliendo en Cuatro!», «Tía, ¿estás viendo lo que han dicho de ti en Cuatro?», «Sheila, denuncia porque te están humillando en Cuatro».
Imaginad mi cara.
Pongo el programa y lo primero que veo es mi vídeo (no autorizado en ningún momento a subirlo). [Aquí “entiendo que se hizo viral y pueden utilizarlo”, pero jamás se me cita (se refieren a mí como “esa chica” conociendo a la perfección mis redes sociales y cortan los fragmentos que a ellos les interesa para politizar mi vivencia)] y escucho a un “”””experto fiscal”””” decir que me vaya a Alemania ” y que pague allí la sanidad y cualquier asunto social si no quiero pagar impuestos aquí (cuando jamás he dicho algo así).
Al despolitizado discurso del experto le añado el nauseabundo cierre del presentador recomendándome que si tengo problemas de salud que acuda a mi centro de sanidad pública más cercano, recalcando que está pagado con impuestos.
Mucho asco.
Mucha manipulación.
Mucho discurso sobre salud mental abrazándolo desde la demagogia más cruel y el postureo más ridículo.
Y un periodismo, por supuesto nada libre y objetivo, que camina hacia su propia autodestrucción dejando, tristemente, muchos cadáveres por el camino.
Yo no le tengo miedo a nadie y hoy necesitaba denunciar esto.