Todos quieren una fe como la de Job, un corazón como el de David, y una sabiduría como la de Salomón, pero nadie quiere el proceso, nadie quiere pasar por la humillación, nadie quiere noches de tristeza, nadie quiere pasar por el desierto.
Todos quieren saltarse las etapas de los momentos tristes, de dolor, de soledad… sin saber que es ahí donde Dios mostrará su gloria y creará carácter en nosotros.
Casarte con una persona que va a la iglesia es importante, pero no es suficiente. Busca también a alguien que te respete y tenga sus metas claras, que tenga temor de Dios y respete a sus padres.