Se confirma que el gobierno porteño ha desplazado a Paula Félix-Didier de la dirección del Museo del Cine tras 17 años de una exitosa gestión reconocida local e internacionalmente. No creo que hayan tomado una peor decisión en el área cultural. Un verdadero desatino y un papelón.
"Hay que invertir en librerías, bibliotecas, museos y otros espacios culturales: alivian la soledad como hacen los árboles con las inclemencias del cambio climático; son desde siempre estructuras terapéuticas.": https://t.co/zcqDuhV20P Mi columna de hoy en La Vanguardia.
Subido el análisis de lo político en las letras del Indio Solari
Tres horas, desde los discos de los ochenta hasta los últimos días, sin monetización ni publicidades, como no podría ser de otra manera
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🐕El N°18 de @Revistadegatos se llama “Hello Dogs” y nuestro Huesos es el chico de portada.
🙏Hay unas páginas de amor dedicadas a la banda ostendina
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Les cuento para que sepan mas sobre la sabiduría del Indio. Cuando en la escuela explicaba sintaxis, usaba algunos de sus temas. Las oraciones subordinadas son perfectas, hay adverviales, sustantitivas, compuestas. Parecen escritas con un manual. De Lingüística sabía seguro, por la manera de utilizar los verbos según donde esté el objeto. Eso se dicta en la facultad. Era simplemente un genio, no es fácil combinar notas musicales para expresen lo escrito con melodía, si algún músico me lee lo sabe bien. Tenía un don para dibujar solo con el pulso, y si querías medirlo o fijarte en las escalas de colores para ver de que clase se trataba, todo medía perfecto. Como él no habrá ninguno. Ese también es otro gran dolor. Había leído Arlt, autor al que me dedico, en sus letras usaba algunas frases como " ropa sucia fuera" y muchas más, que están en su obra. Es raro que vuelva a nacer alguien así, al menos para mí.
Qué decir.
Conocí al Indio en 1984. Fui a hacerle una entrevista a Los Redondos (también estaban Skay y la Negra Poli) para El Porteño. Enrique Symns me había hecho el contacto. Era un sábado a eso de las 7 de la tarde. Llegué y la negra Poli me preguntó si prefería fernet puro o cerveza con vodka, los únicos alcoholes que tenían en el departamento.
Así comenzó una amistad que duró unos 6 años (se distanció cuando pasaron a los estadios y la fama absoluta y yo ya no pude seguirles el paso por esa locura; aunque lo vi al Indio a comienzos de este siglo en el Centro porteño, de casualidad -iba muy camuflado pero lo reconocí, lo llamé y nos fuimos a tomar un café- y también vi a Poli y Skay varias veces en Palermo y ellos están igual que en mi recuerdo de hace 40 años).
Esa entrevista (que apareció en el número de diciembre de 1984 en El Porteño) terminó antes de una hora, pero nos quedamos charlando hasta las 8 o 9 de la mañana del domingo. Desde entonces y por varios años nos vimos con mucha frecuencia. Me subí a la camioneta con la que íbamos a los recitales de los amigos (por ejemplo, a ver al pelado Luca en algún show de Sumo).
En 1987 y 1988 llevé a Symns a Fin de Siglo y el Indio venía seguido a la redacción (Vera Land lo entrevistó ahí alguna vez, también escribió una columna, le gustaba lo que hacía El Monstro Punk en la revista).
Los Redonditos de Ricota fueron desde el comienzo una familia "mafiosa" (en el sentido cariñoso, sí, cariñoso del término). Uno entraba ahí y ya era parte de una cofradía, era un mundo que te integraba y te abrazaba y te enloquecía y te enriquecía.
Fueron 6 años vertiginosos de mi vida. Recién pude comprender algo de lo que había pasado ahí cuando me bajé de la furgoneta y miré desde afuera: a pesar de la lucidez descarnada había esperanza. Fue hermoso (mientras duró).
El Indio hablaba como escribía. No es que cada frase fuera como las letras de sus canciones, pero sí que esas frases cotidianas tenían el fraseo, el ritmo de sus poemas. Los neologismos en los que ensamblaba partes del inglés con el castellano estaban en su habla cotidiana, en cada ocurrencia.
El Indio era cariñoso y sonreía. El Indio que yo conocí era esencialmente un hombre bueno, muy dado a sus amigos.
El Indio era un hijo de la educación pública, de las instituciones del siglo XX (su padre había sido jefe de correos en La Plata). Criado en una casa de clase media con los libros que tenían la clase media a mitad del siglo XX y con los sueños de un joven rebelde de los 60: los beatnik (ante todo Kerouac y Burroughs, pero en poesía Ginsberg) y Rimbaud, el eterno joven de la poesía infinita.
Vamos a brillar Indio.
Al menos entre mis lágrimas te veo brillando. Sonriendo feliz de haber transitado el arduo camino a la nada.