La realidad en la que vivimos provoca tantos miedos y pesadillas que si intentas hablar de los acontecimientos actuales con alguien que está felizmente desinformado, es literalmente imposible no sonar delirante, conspirador y salvajemente esquizofrénico.
Después que por qué no confiamos en policías, ginecólogos ni en ninguna figura masculina, si día tras día salen testimonios así entre risotadas donde reconocen abiertamente ponernos en peligro adrede con tal de tener la más mínima interacción con una mujer.