EL RÍO DE MI SEVILLA
Lole y Manuel
Juan Lebrón
El Guadalquivir avanza despacio, como si supiera que cada recodo guarda un recuerdo. A un lado, Sevilla; al otro, Triana, donde el barro se hizo arte, el cante encontró una de sus cunas y el río aprendió que también podía tener compás. Más adelante, Jerez le presta el eco de sus bodegas, de sus caballos y de ese flamenco que nace de la misma tierra. Y al final del camino, Sanlúcar lo espera con las puertas abiertas del Atlántico, allí donde el agua dulce entrega definitivamente su memoria al mar.
Pocas veces un río ha unido con tanta naturalidad ciudades, culturas y sentimientos. No es sólo un cauce: es el hilo invisible que enlaza la Sevilla monumental con la Triana popular; la solemnidad de la Giralda con el duende de una guitarra; la historia con la emoción. Por eso, cuando Lole y Manuel le cantan, no están describiendo un paisaje. Están poniendo música al alma de Andalucía, a ese territorio donde el río, el flamenco y la vida parecen haber nacido para caminar siempre juntos.
Ahora mismo están fabricando un nuevo balcón en Puente y Pellon.
La gran aportación urbanística no pasa desapercibida en la estética balconera de la calle.
No sé si el palio de La Hiniesta tendrá problemas en Semana Santa. Alguien debería echar un vistazo.🙀
Bueno pues resulta que me he puesto a ver cabezas criselefantinas por curiosidad y me he encontrado con esta fantasía.
Se trata de una posible representación del Dios Apolo, datado en el siglo VI a.C, y que guarda gran semejanza con la imagen de la Virgen de los Reyes (S. XIII)
UN NUEVO PASEO POR EL RECUERDO
Juan Lebrón
Siete minutos de un travelling sin fin que recorre calles conocidas, íntimas, reconocibles para quienes las habitaron a finales del siglo XX, cuando la ciudad vivía a una escala mas ciudadana y mas humana.
Todo ha cambiado.
Lo que antes ocupaba una vida entera —una forma de estar, una idiosincrasia sevillana muy concreta y compartida— hoy lo ocupan miles de visitantes que, en muchos casos, no saben muy bien dónde están. La globalización, implacable y uniforme, está causando un daño difícilmente reversible en ciudades singulares de todo el mundo.
Los centros históricos se vacían de vecinos para acomodar flujos constantes de turistas. No viajeros, como los de antaño, movidos por la curiosidad, el deseo de comprender y el placer de descubrir otras culturas, sino visitantes fugaces para quienes el lugar es, a menudo, solo un decorado. Predomina el selfie, la videollamada, la imagen inmediata… incluso cuando no se tiene clara la conciencia del sitio que se pisa.
Es lógico que los ciudadanos sientan una profunda nostalgia de ese tiempo no tan lejano. Yo también la siento. Comencé a viajar hace más de cincuenta años, cuando viajar significaba sorpresa, aprendizaje, encuentro con otras personas y otras maneras de vivir. Cuando el viaje transformaba al viajero, y no al lugar visitado.
Este paseo no pretende juzgar, sino dejar constancia.
Porque la cámara, como la memoria, también sirve para recordar lo que fuimos… y para preguntarnos, con serenidad, en qué nos estamos convirtiendo.
Recordando este momento único e irrepetible grabado el Lunes Santo de 2017.
La belleza y elegancia de María Santísima del Rocío cuando regresaba a su casa a la luz de la luna.
@Hdad_Redencion#RocíodelCielo
𝐃𝐈́𝐀 𝐃𝐄 𝐒𝐀𝐍 𝐉𝐔𝐀𝐍
Celebramos en este 24 de junio la Solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista, el mayor de los nacidos de mujer, titular del templo que nos acoge desde hace más de 300 años.
¡Feliz día, hermanos!
Foto: @jaimerfz
La belleza de la Virgen de la Soledad de Alcalá del Río y la cabeza criselefantina de Artemisa (siglo VI a. C.).
El arte al servicio del culto sagrado.
@Carlosrch No es turismofobia sino turistificación.
Simplificar la aparición de la iniciativa política ciudadana @SVQ_Se_Levanta al tema de la ocupación turística voraz es reduccionista. Creo q es un nuevo espacio político inexistente en Sevilla q abordará el 100% de la gestión municipal
@EstrellaCarre No entiendo las disputas por cosas banales con los problemas tan grandes que tenemos diariamente. el Señor tiene que estar muy enfadado,la verdad
SEVILLA FINAL DEL SIGLO XX
Juan Lebrón
Estas imágenes no fueron pensadas para explicar nada.
Fueron filmadas para permanecer.
Proceden de un inmenso archivo en celuloide de 35 mm, rodado a lo largo de décadas por algunos de los mejores técnicos del cine español, cuando filmar significaba mirar despacio, esperar la luz justa y confiar en el pulso de la ciudad. Hoy aparecen aquí sin montaje ni artificio, tal como nacieron: tiempo puro.
La cámara avanza en un travelling continuo por el corazón histórico de Sevilla, uno de los más extensos y vivos de Europa. No busca el acontecimiento ni la postal, sino el latido cotidiano: el paso de la gente, la respiración de las calles, la convivencia natural entre lo monumental y lo íntimo.
Es la Sevilla que se mueve sin saber que está siendo observada.
La que aún no imagina el futuro que vendrá. La que se deja atravesar por la cámara como por un paseante más.
Estas imágenes forman parte del Patrimonio Cinematográfico de la ciudad. Un legado aún por digitalizar, que aguarda silencioso su nueva vida, pero que ya contiene algo irrepetible: la huella exacta de un tiempo que no volverá.
Durante seis minutos, la ciudad se ofrece tal como era: abierta, cotidiana, hermosa sin proponérselo.
Y la cámara, fiel y paciente, se limita a acompañarla.
Porque a veces, conservar es simplemente no interrumpir el viaje.