En días como hoy, te extraño más que nunca, quiero correr a tus brazos y sentir tu consuelo, tu protección, que no estoy sola, sentir que alguien me cuida.
No bailábamos para huir, sino para sobrevivir a lo que éramos.
Te amé como quien cae sin retorno, sin luz, con la certeza de que arder valía más que vivir sin ti.
Decían que el amor era dulce, pero nosotros lo hicimos eterno.