Invito a todos a vivir un día universal de oración y ayuno por el Líbano, el 4 de septiembre. Invito a los hermanos y hermanas de otras confesiones y tradiciones religiosas a sumarse a esta iniciativa en las formas que consideren más adecuadas.
Pienso en tanta gente que llora: gente aislada, en cuarentena, ancianos solos, personas hospitalizadas, padres que sin salario no podrán alimentar a sus hijos. Mucha gente llora. Nosotros los acompañamos. Y no nos hará daño llorar con el llanto del Señor por todo su pueblo. PapaF