Liderar por el aplauso del mundo es obtener popularidad, hacer dinero o dejar un legado. Liderar para Dios es obedecer su visión y sus principios. Pues representamos a Dios en cualquier lugar donde tengamos el privilegio de liderar personas.
Muchos aparentan saber obedecer a Dios; pero en realidad no sabe nada en cuanto a obedecer a la autoridad delegada de Dios. Dado que todas las autoridades proceden de Dios.
Aunque tropiece, puedo tomar la decisión de seguir a Cristo el resto del camino. Nunca es demasiado tarde para comenzar a seguir su guia en medio de una crisis.