Tenía 42 años, un hijo de 13 que estaba presente en el domicilio. Con o sin denuncias previas ES FEMICIDIO.
Es un número más para algunos, pero una madre menos para otro niño que pierde a su sostén a manos del machismo y la indiferencia del Estado.
¿Nos van a seguir ignorando?
El próximo femicidio va a terminar caratulado como “crimen pasional” a este ritmo. Sería bueno que alguien desde Fiscalía nos ilustre a la población en general sobre esto.
@FiscaliaUruguay
¿¿Homicidio especialmente agravado?? Para nosotras, el cuarto femicidio de junio.
Andrea, una mujer de 66 años. Muerta en el patio de su propia casa. Su pareja, detenido como principal sospechoso.
Investigar primero como “homicidio agravado” y dejar el femicidio como algo que hay que demostrar después es desconocer la Ley 19.580, toda perspectiva de género y los convenios internacionales que Uruguay firmó.
¿Cuántas más tienen que morir para que esto sea una prioridad de Estado?
Valeria tenía 44 años. Era madre, hija, amiga, vecina de alguien. Estaba desaparecida y la encontraron dentro de una heladera, en la casa de su pareja, en Tres Ombúes. Él tiene antecedentes por homicidio.
Es el tercer femicidio de junio. El tercero en 22 días.
Estamos desprotegidas.
No hace falta únicamente una denuncia previa para que el Estado actúe: hace falta un sistema que cruce antecedentes, que detecte el riesgo, que prevenga antes de que sea tarde.
Un niño de 12 años huérfano, que espera una respuesta del sistema. El mismo sistema que le falló a su madre.
Desde Puntas de Quebracho en Cerro Largo suena otra vez la alarma que nos tiene en vilo hace años: FEMICIDIO.
¿Cuántas más? ¿Dónde será la próxima?
Proteger las infancias de los diferentes tipos de violencia, debe ser responsabilidad de todos.
El Estado tiene la obligación de garantizar su integridad, desarrollo y bienestar. Pero cada uno como individuo puede colaborar para evitar que vivan situaciones de violencia.
Y porque hay penas que se quedan cómodas en papel sin acercarse a la realidad.
19 años.
Una menos para llegar a su casa, para asistir a clase. Una más para su larga lista de responsabilidades.
¡HAGANSE CARGO YA!
Es un femicidio. No era su pareja, no había romance de por medio. No importa: cuando un hombre mata a una mujer porque la odia, porque puede, porque siente que tiene ese derecho, tiene nombre. Y ese nombre es femicidio.
de los que esperan la oportunidad para empatizar por 5 minutos y después volver a sus rutinas.
Pasó y sigue pasando, porque nada cambia. Porque hay una ley que no tiene presupuesto para implementarse, porque hay gobernantes que prometen y no cumplen.
La relación había terminado, ella siguió su vida y formó una pareja. El femicida no lo aceptó, y creyéndola de su propiedad, terminó con su vida y la de su actual pareja.
Una vez más la violencia femicida enluta y paraliza el país. Una vez más, el machismo haciendo estragos.
Un nuevo femicidio sacude Canelones y nos deja a todos sintiendo, otra vez, que nada alcanza.
Que no importa cuánto marchemos y gritemos, nada cambia. Acciones preventivas después que suceden los hechos, justicia que no es tal y muchos discursos vacíos.