Nacido en Panamá Graduado en el Instituto Nacional y Facultad de Medicina de Panamá. ENTRENADO EN LA FUNDACIÓN FAVALORO DE BUENOS AIRES ARGENTINA. PG en docenci
La muerte del Dr. Enrique Mendoza no debe convertirse en una noticia pasajera. Debe convertirse en un punto de inflexión para la medicina panameña.
Un maestro de generaciones de médicos merece algo más que nuestro pesar; merece que aprendamos de lo ocurrido.
Si las investigaciones demuestran que existieron fallas en la atención, en la organización o en la respuesta institucional, estas deben corregirse con transparencia y responsabilidad. La sociedad tiene derecho a conocer la verdad y las instituciones tienen el deber de rendir cuentas.
Lo verdaderamente importante no es encontrar un culpable inmediato, sino identificar qué falló para que ningún otro paciente vuelva a enfrentarse a una situación similar.
Resulta difícil comprender que un hospital de referencia nacional y de alta complejidad no cuente con un servicio de urgencias con capacidad para recibir, evaluar y estabilizar a un paciente que presenta un deterioro agudo. En los grandes hospitales académicos del mundo, la atención de urgencias constituye una parte esencial del sistema hospitalario, precisamente porque la vida no espera.
La calidad de un hospital no se mide solo por la tecnología que posee ni por la complejidad de los procedimientos que realiza. También se mide por su capacidad para responder en los primeros minutos, cuando cada decisión puede significar la diferencia entre la vida y la muerte.
Esta reflexión no pretende atacar personas. Pretende defender principios.
Que la memoria del Dr. Enrique Mendoza impulse una revisión profunda de los procesos asistenciales, fortalezca la cultura de seguridad del paciente y motive la creación o el fortalecimiento de un servicio de urgencias digno, moderno y eficiente, acorde con la responsabilidad que tiene un hospital de alta complejidad.
El mejor homenaje que podemos rendirle no son las palabras, sino las reformas que eviten que una tragedia semejante vuelva a repetirse.
Dr. Ruperto Palma
Médico Anestesiólogo Cardiovascular
Registro 1944
Entre la excelencia y la negligencia.
5 de julio de 2026
El Dr. Enrique J. Mendoza P., compañero de generación del Instituto Nacional (diciembre de 1965), de reconocida trayectoria académica y profesional; Decano de la Facultad de Medicina de la UdeP en tres ocasiones; comprometido con la excelencia en la calidad de la enseñanza y la formación integral de los médicos; el pasado 17 de junio, contra todo pronóstico, recibió la peor atención que puede recibir un ser humano en estado de necesidad.
Fue citado a la Ciudad de la Salud (CIDELAS) para un estudio radiográfico especializado y, aunque llegó puntualmente, después de esperar tres horas le realizaron el examen, recomendándole acudir al cuarto de urgencias del Complejo Metropolitano, debido a que en CIDELAS no existía un servicio de urgencias. El Dr. Mendoza, profundo conocedor del sistema sanitario, optó por trasladarse a la Clínica San Fernando, donde llegó inconsciente. El médico que lo recibió en urgencias consultó a un anestesiólogo, quien preguntó: «¿Cómo están las pupilas?». Sin respuesta a los estímulos, se declaró su fallecimiento y posteriormente fue trasladado a la morgue.
No hace falta ser experto en auditoría médica para advertir que la atención brindada al Dr. Mendoza, maestro y tutor de varias generaciones de médicos, merece una revisión exhaustiva. Deben evaluarse el estudio realizado, el informe emitido, la referencia, las indicaciones para su traslado y la correspondencia del manejo con las normas, reglamentos y protocolos institucionales, a fin de descartar cualquier vulneración de la buena práctica médica.
Más importante que identificar responsables de manera apresurada es realizar una evaluación detallada de los hechos. Resulta indispensable esclarecer por qué un hospital de tan alta complejidad carecía de un servicio de urgencias y verificar el cumplimiento de la normativa aplicable.
Lo racional y procedente sería realizar una auditoría forense integral que abarque la administración, la gestión financiera, el equipamiento, la adquisición de insumos y la organización de los servicios médicos. Asimismo, corresponde determinar si los procesos administrativos y las decisiones adoptadas cumplieron con los requisitos legales y técnicos vigentes. La ciudadanía merece transparencia y las instituciones deben rendir cuentas cuando existen dudas legítimas sobre la calidad de la atención brindada.
El relevante legado del Dr. Enrique Mendoza exige que estos hechos sean esclarecidos con rigor, transparencia y sentido de responsabilidad institucional.
Nota editorial: Esta versión mantiene el contenido esencial de la carta mostrada en la imagen, con ajustes de estilo, puntuación y organización para mejorar su lectura. La autoría intelectual del texto corresponde a su autor original.
¿CONTINUAR LA GUERRA O TERMINARLA ?
Los acontecimientos recientes en el Medio Oriente nos obligan a hacernos una pregunta sencilla:
¿Qué premio obtendrá realmente el ganador?
Israel busca seguridad. Irán busca resistir. Estados Unidos busca mantener su influencia estratégica. Pero incluso si alguno alcanza sus objetivos, el costo económico y humano será enorme.
Las guerras modernas rara vez producen vencedores absolutos. Más bien dejan economías debilitadas, sociedades agotadas y generaciones enteras pagando las consecuencias.
Desde América Latina observamos con preocupación cómo cada escalada militar termina reflejándose en el precio del combustible, el transporte, los alimentos y el costo de vida de millones de personas que no participan en el conflicto.
Como médico, he aprendido que lo importante no es demostrar quién tenía razón al inicio del problema, sino evitar que el paciente empeore y ayudarlo a recuperarse.
Quizás las naciones deberían actuar con la misma sabiduría.
La verdadera pregunta no es quién ganará la guerra.
La verdadera pregunta es si el premio obtenido justificará el precio pagado.
Y cuando observamos el sufrimiento humano y el impacto económico global, resulta difícil pensar que cualquier victoria militar pueda compensar completamente esas pérdidas.
Tal vez la mayor victoria no sea derrotar al adversario.
Tal vez la mayor victoria sea encontrar la forma de terminar el conflicto antes de que el costo sea demasiado alto para todos.
Dr. Ruperto Palma..
Panamá..
REFLEXIÓN · SISTEMA DE SALUD · PANAMÁ
Nuestro sistema de salud nos necesita…
"La misma disciplina y compromiso que demostramos en el sector privado debería existir en cualquier institución de salud, especialmente cuando se trata de pacientes que dependen exclusivamente del sistema público."
Cada vez que hablamos de la mora quirúrgica, de las largas esperas para consultas o de la falta de insumos, solemos buscar un único responsable. La realidad es mucho más compleja.
Los problemas de nuestro sistema sanitario tienen múltiples causas: limitaciones financieras, deficiencias administrativas, problemas de infraestructura y planificación. Pero también debemos reconocer que el factor humano juega un papel fundamental.
Médicos, enfermeras, técnicos, administradores, directores hospitalarios y autoridades sanitarias formamos parte del mismo sistema. Todos tenemos responsabilidades. Todos podemos contribuir a mejorarlo.
Tampoco sería justo responsabilizar únicamente al personal de salud. Ningún hospital puede funcionar adecuadamente si faltan insumos, si los equipos están dañados o si los procesos administrativos son lentos.
Una de las herramientas más importantes para mejorar nuestro sistema es la auditoría médica y administrativa permanente. Lo que no se mide, no se puede corregir.
La salud de un país no mejora solamente construyendo hospitales. Mejora cuando cada persona dentro del sistema entiende que su trabajo tiene un impacto directo en la vida de los pacientes.
Auditoría
Permanente, médica y administrativa
Responsabilidad
Compartida en todos los niveles
Mejora continua
Cultura de liderazgo y disciplina
¿Qué puedo hacer yo, desde mi posición, para que el sistema funcione mejor?
Dr. Ruperto Palma
Médico Anestesiólogo
🇵🇦
https://t.co/BW6fy9ZFef
Un gran parecido al hospital Santo Tomás (Hospital más importante de los no asegurados) .
Deberían de sentir verguenza de estar tan atrasados en todo los sentidos, y eso se debe a varios factores,que incluyen a médicos y a las autoridades de salud.Todo está así porque han saqueado al país..
Esta señora gana con su jubilación cerca de $206,400 dólares anuales, mientras que el general Dan Caine (El salario base del General Dan Caine, jefe de las Fuerzas Armadas y presidente del Estado Mayor Conjunto de los Estados Unidos, es de $18,491.70 dólares mensuales, lo que representa $221,900.40 dólares al año; gana casi 15.000 más que esta gran directora de la UNACHI, esto está fuera de contexto puesto que este país no tiene grandes riquezas de un país desarrollado .
Desglose del Salario del Administrador de la ACPSegún los informes oficiales de planilla publicados en el nodo de transparencia:Salario Base: $14,666.67 dólares al mes.Gastos de Representación: $12,000.00 dólares al https://t.co/f8hws5eO4P Mensual: $26,666.67 https://t.co/9xRP27etUe Anual: $320,000.00 dólares….
Estas son unas de las tantas aberraciones salariales de una gran cantidad de funcionarios del estado..
La asamblea legislativa debería de implementar una nueva ley, para establecer una escala salarial general para todos los funcionarios del estado lo antes posible..
Tenemos que acabar con todo los fueros y privilegios que muchos funcionarios del estado están disfrutando,mientras tenemos casi 10.4% de desocupados formales ,y casi 47.7% de trabajadores informales.
Reflexión sobre Tecnología, Inteligencia Artificial y Humanidad
Vivimos en una época extraordinaria. La Inteligencia Artificial avanza a una velocidad impresionante. Cada día aparecen nuevas herramientas capaces de hacer tareas que hace pocos años parecían imposibles. Sin duda, estamos presenciando una revolución tecnológica que cambiará la historia de la humanidad. Pero en medio de tanto progreso, me surge una pregunta: ¿Estamos utilizando la tecnología para acercarnos o para alejarnos? Hoy podemos comunicarnos con cualquier persona en cualquier lugar del mundo, pero muchas veces hablamos menos con quienes viven en nuestra propia casa. Podemos obtener respuestas instantáneas de una máquina, pero escuchamos cada vez menos a quienes han acumulado décadas de experiencia, sacrificio y sabiduría. Me preocupa que estemos confundiendo conectividad con cercanía. Nuestros padres y abuelos ayudaron a construir el mundo que hoy disfrutamos. Levantaron familias, comunidades, empresas e instituciones. Sin embargo, muchas veces son ellos quienes se sienten excluidos por la velocidad de los cambios tecnológicos. No se trata de rechazar el progreso. Sería un error. La tecnología ha mejorado la medicina, la educación, las comunicaciones y la calidad de vida de millones de personas. Pero debemos recordar algo fundamental: La tecnología debe estar al servicio del ser humano, y no el ser humano al servicio de la tecnología. Una sociedad verdaderamente avanzada no es la que posee los algoritmos más sofisticados. Es la que logra que nadie quede atrás. El verdadero tesoro de una nación no son sus computadoras, sus aplicaciones ni su inteligencia artificial. Son sus ciudadanos. Los jóvenes que representan el futuro. Los adultos que sostienen el presente. Y los mayores que construyeron el camino que hoy recorremos. Todavía estamos a tiempo de construir una sociedad más inteligente sin perder nuestra humanidad. Porque el desafío más importante de nuestra era no es crear máquinas cada vez más inteligentes. Es seguir siendo profundamente humanos.
DR. R. PALMA
La escogencia de Ilya Espino de Marotta como nueva Administradora del Canal de Panamá representa una decisión histórica y estratégica para el país.
Su experiencia, liderazgo técnico y visión institucional generan confianza en momentos donde el Canal enfrentará enormes retos globales, climáticos y logísticos.
Panamá necesita instituciones fuertes y liderazgos preparados. Muchos ciudadanos sienten hoy que el Canal queda en manos seguras.
PANAMÁ Y EL PATRIMONIO DEL ESTADO
Reflexión ciudadana
Cada semana nos encontramos con nuevas noticias sobre presuntos atracos al patrimonio público. Millones que desaparecen, contratos cuestionados y fortunas muy difíciles de explicar. Ante este escenario, la pregunta que muchos nos hacemos es muy sencilla: ¿Dónde estaban los controles?
Porque en la teoría, todo existe. Tenemos la Contraloría, la Procuraduría, las fiscalías, auditorías, leyes y declaraciones patrimoniales. Entonces, ¿por qué sigue ocurriendo exactamente lo mismo?
El problema real no es que falten instituciones, sino la total falta de una fiscalización preventiva. El sistema es débil, la justicia es lenta y, al final, lo que reina es la impunidad y la falta de consecuencias reales.
La corrupción no destruye solamente dinero en un papel. Destruye hospitales, escuelas, medicinas, oportunidades y, sobre todo, la confianza de toda la sociedad. Como médico, veo a diario el costo humano de estas deficiencias.
La ciudadanía ya no quiere ver solamente titulares de prensa. Lo que queremos son investigaciones serias, pruebas reales, justicia imparcial, que se recupere el dinero público y que haya transparencia real desde el primer hasta el último día de la gestión de cada funcionario.
El patrimonio del Estado no pertenece a un gobierno ni a un partido político. Pertenece al pueblo. Y cuando el dinero público desaparece, el país entero es el que paga las consecuencias.
— Dr. Ruperto Palma Tuñon
Médico Anestesiólogo
Registro Médico 1944
Lucha Gremial de los Anestesiólogos en Panamá (2001–2005)
Reflexión histórica sobre autonomía médica y dignidad profesional
Hubo una época en Panamá donde muchos anestesiólogos decidieron enfrentar estructuras poderosas para defender algo más grande que el dinero: la dignidad profesional, el libre ejercicio médico y el derecho del paciente a escoger su médico. Entre 2001–2005, anestesiólogos panameños denunciaron recargos excesivos y prácticas restrictivas impuestas por grandes hospitales privados. El Consejo Técnico de Salud terminó reconociendo irregularidades y sancionando esas prácticas. La lucha fue dura. Hubo presión. Hubo desgaste. Hubo silencio de muchos. Pero también hubo médicos que dieron la cara. Se ganó en lo legal. Se ganó en lo moral. Pero jamás se devolvió el dinero cobrado durante años. Hoy vale la pena recordar esta historia porque las nuevas generaciones deben entender algo: La autonomía médica no se regala. La dignidad profesional no se negocia fácilmente. Y cuando un gremio pierde memoria histórica, también pierde capacidad de defenderse. Los anestesiólogos no solo manejan anestesia. Sostienen la vida en silencio en los momentos más críticos de un hospital. Recordar esta lucha no es vivir del pasado. Es entender cómo se construyó el presente. A los colegas que estuvieron allí: la historia no debería olvidarlos.
Dr. Ruperto Palma Médico Anestesiólogo Cardiovascular..
Registro:1944
PUENTE DE LAS AMÉRICAS
Infraestructura crítica o vulnerabilidad nacional
Infraestructura estratégica directamente vinculada al Canal de Panamá, pero con una realidad preocupante: ausencia de seguridad visible, zonas ciegas por vegetación y accesos sin control, y un entorno con riesgos evidentes como combustible y estructuras sensibles cercanas.
La falla no es puntual, es estructural: fragmentación institucional donde múltiples entidades intervienen, pero ninguna protege el sistema completo.
El riesgo no es teórico.
Un evento en este punto implicaría interrupción nacional, impacto global y una crisis económica y logística inmediata.
La conclusión es clara:
el problema es sistémico, el abandono se ha normalizado y el límite ya se alcanzó.
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Dr. Ruperto Palma
Médico Anestesiólogo
Reflexión sobre Seguridad Estratégica Nacional
🚨 Antonio Escohotado: “Un país NO es rico porque tenga petróleo, es rico cuando tiene educación. Educación significa que aunque tú puedas robar, no robas. En definitiva, la riqueza es conocimiento y respeto....”
Ceguera por Omisión
El Estado Crítico de las Urgencias Oftalmológicas en Panamá
Dr. Ruperto Palma
Médico Anestesiólogo – Registro Profesional 1944
Febrero 2026
Introducción: El tiempo también es visión
En medicina crítica sabemos que el tiempo no es una variable secundaria. Es el factor que define si un órgano se salva o se pierde. En anestesiología, segundos pueden cambiar un desenlace. En oftalmología, esos segundos se traducen en visión o discapacidad permanente.
Panamá ha avanzado en infraestructura hospitalaria y tecnología diagnóstica. Sin embargo, cuando se trata de urgencias oftalmológicas reales, el sistema muestra una fragilidad estructural que merece atención inmediata.
1. Infraestructura visible vs. capacidad resolutiva real
Panamá posee hospitales privados de alto nivel y un sistema público con profesionales altamente capacitados. El problema no es el talento humano, sino la organización del servicio en horario crítico.
Sector privado
En muchos centros privados no existe oftalmólogo presencial 24/7, no hay quirófano de microcirugía ocular disponible fuera del horario administrativo, y no se cuenta con stock permanente de insumos especializados. Un trauma ocular abierto un sábado por la noche suele implicar traslado o espera, lo cual compromete el pronóstico.
Sector público
El sistema estatal absorbe la carga nocturna y de fines de semana. Sin embargo, la reposición de insumos es irregular, la logística de equipos especializados no siempre es inmediata y la sobrecarga limita la capacidad de respuesta.
2. Emergencias oftalmológicas: estándares internacionales
Centros de referencia internacional establecen que ciertas urgencias no pueden diferirse.
Emergencias químicas
Una quemadura por álcalis define su pronóstico en los primeros 15 a 30 minutos. El lavado inmediato y continuo con control de pH es esencial.
Trauma ocular abierto
Es una emergencia quirúrgica absoluta que requiere suturas 10-0, agentes viscoelásticos, antibióticos intravítreos y apoyo anestésico inmediato. Sin disponibilidad 24/7, el pronóstico puede volverse irreversible.
3. Impacto en salud pública
Cada pérdida visual evitable genera discapacidad permanente, impacto laboral y económico, dependencia familiar y carga para el sistema de seguridad social.
4. Propuesta técnica
1. Protocolo Nacional Unificado de Urgencias Oftalmológicas.
2. Centros Designados de Trauma Ocular 24/7.
3. Banco Nacional de Insumos Críticos.
4. Coordinación Público-Privada formalizada.
Conclusión
La visión es autonomía y dignidad. Panamá tiene el talento y la infraestructura. Lo que falta es coordinación estratégica. La ceguera prevenible no debería existir en un país con nuestra capacidad médica.
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Entrepreneurship has been democratized.
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Btw what AI agent platforms do you recommend? Still learning the space.
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Es una gran ayuda para la mora quirúrgica,ya que los oftalmólogos del patio según el ministro no hacen bien los procedimientos…Esto es una vergüenza para la sociedad oftalmología de este país ..!!!
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Inaceptable ,,,, toda falta de planificación genera caos ..Es una falta de respeto para todos los asegurados del https://t.co/XILUEEBp52 CSS es una institución de servicios médicos privados !!!!
La región lleva años atrapada en un juego de amenazas, discursos duros y maniobras de poder que no cambian la vida de la gente común. Cada anuncio “de última hora” termina siendo más ruido que resultado. Mientras los líderes se lanzan advertencias y buscan protagonismo, quienes viven la realidad diaria cargan con la incertidumbre, el cansancio y la frustración. Los países pequeños sienten la presión con más fuerza porque no tienen cómo responder en igualdad de condiciones. Al final, la pregunta que muchos se hacen es simple: ¿cuándo dejarán de jugar con la estabilidad de millones y empezarán a actuar con responsabilidad real?
Comentario acerca la deficiencia de médicos en Panamá…
Las declaraciones del exministro de Salud sobre el déficit de médicos confirman algo que quienes hemos trabajado en la Caja de Seguro Social y en el MINSA conocemos con claridad. La mora no se origina por una sola causa. Surge cuando la planificación es débil, cuando la disciplina laboral no se cumple y cuando la logística y el equipo no permiten trabajar con eficiencia. Incluso un médico puntual y productivo termina limitado si el sistema no sostiene la operación diaria.
Cuando analizamos la región, es evidente que el problema no se explica únicamente por niveles de inversión. Panamá destina cerca del 8.5 % de su PIB a salud. Uruguay invierte un porcentaje similar. Costa Rica invierte menos, alrededor del 7 %. Chile, en cambio, supera el 10 %, lo que le da una ventaja estructural. Sin embargo, estas cifras no explican del todo por qué algunos países logran mejores resultados globales. La inversión es necesaria, pero no suficiente. El desempeño depende de cómo se organiza el gasto, qué tan eficiente es el sistema y si las instituciones funcionan de forma integrada.
En Panamá, el problema es que estas piezas no operan de manera coordinada. Cuando una falla, la estructura se vuelve frágil. Cuando fallan varias, surgen riesgos que se traducen en un aumento visible de la mala praxis. Y esto ya no es un fenómeno aislado. Es el reflejo de un sistema que arrastra fallas acumuladas que no se corrigen ni en el corto, ni en el mediano ni en el largo plazo.
Para avanzar, hay que decir las cosas sin eufemismos. En la práctica médica existen aciertos y desaciertos, y ocultar cualquiera de los dos distorsiona el análisis. El liderazgo institucional no debe proteger narrativas. Debe identificar responsabilidades, incluso cuando recaen sobre el propio personal. Ningún sistema mejora si se evita hablar de los factores internos que lo afectan.
La herramienta más precisa para entender qué está ocurriendo no son las percepciones, son las auditorías médicas. Auditorías técnicas, serias y uniformes en todos los hospitales de la Caja y del MINSA. Solo así se pueden identificar brechas reales, responsabilidades, procesos fallidos y prioridades de intervención. Sin auditorías no hay diagnóstico. Sin diagnóstico no hay soluciones. Y sin soluciones, la mora, la ineficiencia y la mala praxis seguirán en aumento, sin importar cuánto del PIB se destine a salud.
RP…