Demasiado consentida como para que no me lleven de la mano en la calle, me den besitos en la frente, me regalen flores, me amarre los zapatos, me presuma y me hable bonito
Amiga, cuando conoces el princess treatment, ya no hay vuelta atrás. Que te abran la puerta, que no te dejen sacar la cartera, que planeen las citas, resuelvan, estén presentes y hagan todo por hacerte la vida más fácil…el mínimo esfuerzo deja de parecer suficiente.