Optimisation of ERCP for common bile duct stones - a fantastic review paper in Frontline Gastroenterology as part of the BSG EndoBridge Edition.
Here are the summary slides: 🔢💡
1. Case selection and Tokyo criteria for cholangitis
2. Sphincterotomy sizing
3. Extraction options
4. Technical and post-ERCP considerations
https://t.co/sp9Wms7MjR
En España se forman unos 240.000 hogares al año y se terminan menos de 100.000 viviendas. De cada diez hogares nuevos, solo cuatro encuentran una vivienda incorporada al mercado. Los otros seis compiten por el parque que ya existe. E
El déficit acumulado entre 2021 y 2025 ya supera las 750.000 viviendas, según el Banco de España. Casi el doble que Italia. Y sigue creciendo.
Y frente a este diagnóstico, el debate público se empeña en buscar villanos.
1. La concentración. Tres de cada cuatro caseros particulares alquilan una sola vivienda y solo el 3,7% del parque supera el umbral legal de gran tenedor. El oligopolio que se denuncia no existe.
2. La especulación. El especulador entra precisamente donde sabe que la oferta está bloqueada y no va a crecer. Es el síntoma de la escasez, y desaparece en cuanto se libera el suelo.
3. La vivienda vacía. Madrid tiene un 3,4%; Ourense, un 42,7%. El mapa de la vivienda vacía coincide con el de la España vaciada. Movilizar toda la de Madrid cubriría tres años de demanda y dejaría intacto el problema.
La oferta no responde por causas conocidas: suelo bloqueado durante una década, plazos administrativos eternos y unos impuestos que ya suponen el 26% del precio de la obra nueva. El Estado encarece la vivienda y después busca un culpable en el mercado.
La vivienda es el gran problema generacional de esta década y se resuelve construyendo. ¿Cuántos años más vamos a buscar culpables en lugar de levantar viviendas?
🩺 Los hemocultivos son la herramienta clave para diagnosticar la bacteriemia, pero tienen baja sensibilidad y riesgo de contaminación.
Una muestra contaminada puede causar tratamientos innecesarios, efectos adversos y estancias hospitalarias más largas. 🧵👇
The Economist ataca a los boomers:
Este artículo de The Economist afirma que en Europa la gran desigualdad ya no es entre el Este y el Oeste, sino entre generaciones. Los baby-boomers (nacidos entre 1945 y 1965) han disfrutado de las mejores condiciones de la historia reciente y están dejando la factura a sus hijos y nietos.
Las principales acusaciones son:
-Los boomers compraron casas muy baratas que ahora valen una fortuna, mientras que los jóvenes se enfrentan a precios imposibles y muchos siguen viviendo con sus padres hasta los 30 años o más.
-Se concedieron pensiones muy generosas y se jubilaron pronto, confiando en que habría siempre muchos trabajadores jóvenes pagando sus pensiones. Pero ellos mismos tuvieron pocos hijos, por lo que hoy solo hay 2,5 trabajadores por cada pensionista (antes eran más de 5).
-El Estado de Bienestar europeo gasta hoy alrededor del 25 % del PIB en costes relacionados con el envejecimiento, una carga enorme que recae principalmente sobre los jóvenes a través de impuestos altos y déficits públicos que también tendrán que pagar.
Como consecuencia, los jóvenes europeos tienen más dificultad para independizarse, comprar vivienda y formar familias. Mientras tanto, los políticos priorizan las pensiones y las residencias de ancianos porque los votantes mayores son más numerosos y votan más. La mediana de edad de los votantes en Francia, por ejemplo, es de 52 años.
El artículo concluye que los boomers heredaron una Europa reconstruyéndose tras la guerra y dejarán una Europa envejecida, con menos dinamismo económico, menos capital para invertir en el futuro y una sensación general de que los jóvenes han sido estafados en un “esquema piramidal intergeneracional”.
En definitiva, el texto presenta a los boomers como la generación que más ha recibido y menos ha devuelto a las siguientes, dejando a Europa con un problema demográfico y económico muy serio.
Nadie dice que te la hayas inventado. El gráfico es correcto, el problema es que está en euros corrientes.
Entre 2008 y 2024 el IPC acumuló un 33,5%. Para comprar hoy lo que un euro compraba en 2008 hacen falta 1,33. Sin deflactar, cualquier serie larga en euros corrientes infla la mejora.
Ajustada por inflación, la ganancia media real apenas supera el nivel de 2008. Esa pendiente que pedías mirar prácticamente se borra.
This figure by Leandro Prados de la Escosura (@LdelaEscosura), from his new paper “Accounting for the Reversal of Fortune: Spain and Britain, 1501-1800,” is striking.
Something very fundamental broke in Spain around 1560. Having a GDP per capita slightly above Britain's around 1560, Spain fell to less than 50% of it by 1790/99. Part of this was a drop in absolute level: Spanish GDP per capita was around 10% lower in 1790/99. But most of it was due to Britain taking off while Spain did not. Leandro argues that the evidence points to low input efficiency in Spain (plus ça change, plus c’est la même chose).
Spain’s economic performance during the 19th century and the first half of the 20th century was not much better. You cannot understand Spanish history, or even current events, without appreciating its centuries of stagnation and decline.
The figure also shows the growing consensus among economic historians: modern economic growth started in Britain around 1650, much earlier than conventional accounts of the Industrial Revolution suggest.
Link to the paper: https://t.co/gtZPulzVPK
Classification systems are hard to remember.
JNET remember one branching point:
👉 Can you see vessels?
❌ No → Type 1
✅ Yes:
• Organized → Type 2A
• Disorganized → Type 2B
• Destroyed/amorphous → Type 3
Think of vessels like threads in a wool ball
That's 90% of JNET.
Gabriel Rufián ha olido sangre. Ha visto que Adelante Andalucía supera a Por Andalucía y lo convierte en un argumento nacional.
Las izquierdas españolas como Sumar están agotadas, mientras que las soberanistas tienen territorio, relato y credibilidad y el futuro pasa por escucharlas.
Tiene parte de razón. Pero también intenta apropiarse simbólicamente del resultado andaluz para reforzar el relato de ERC, pero:
- Adelante Andalucía sube no solo por ser soberanista, sino porque el PSOE está hundido.
- El partido Por Andalucía no termina de entusiasmar.
- La participación ha crecido.
- Teresa Rodríguez conserva capital simbólico y José Ignacio García ha renovado la cara del proyecto con un voto de izquierda menos ligado a Madrid.
Gabriel Rufián ha resumido en pocas líneas una confusión muy característica de la izquierda española actual.
Habla de las izquierdas soberanistas como si hubiera descubierto una nueva categoría histórica, cuando en realidad está reciclando una vieja operación ideológica, la de tomar una parte territorial de la nación política española y presentarla como un sujeto soberano alternativo.
Pero tener soberanía no significa tener acento propio, ni gestionar mejor la sanidad, ni defender el campo, ni pedir mejores trenes, ni denunciar el paro en Andalucía.
Todo eso puede hacerse, y debe hacerse pero soberanía significa otra cosa. Significa poder último. Significa capacidad de decidir sin instancia superior.
Significa Estado, Hacienda, legislación, fuerza pública, frontera, ejército, diplomacia y coacción jurídica efectiva.
Por eso, cuando Gabrie Rufián habla de izquierdas soberanistas, lo que está diciendo realmente es que hay unas izquierdas que sustituyen a la nación política española por sujetos territoriales parciales.
Y ahí está el problema. El truco de llamar soberanismo al particularismo.
El soberanismo suena mejor que el nacionalismo. Parece más democrático y más claro. Pero muchas veces es nacionalismo con traje de domingo.
Ya no se dice “raza”, ni “destino histórico”, ni “alma del pueblo”, porque eso suena antiguo y desagradable.
Ahora se dice “derecho a decidir”, “voz propia”, “sujeto político”, “territorio”, “pueblo” o “soberanía feminista”.
El mecanismo es siempre parecido. Primero se detecta un problema real.
Andalucía tiene paro. Galicia pierde población. Baleares sufre presión turística. Valencia denuncia infrafinanciación. Cataluña tiene una burguesía política acostumbrada a negociar privilegios. El País Vasco posee un régimen fiscal singular.
Después se transforma ese problema en agravio. Y luego el agravio se convierte en identidad política.
El resultado final es que la izquierda deja de hablar de ciudadanos, trabajadores, instituciones, industria, impuestos, productividad, vivienda o administración, y empieza a hablar de pueblos.
Es decir, cambia la materia de la política por la materia de la mitología.
Rufián dice que las izquierdas españolas son el problema. Esta frase es muy reveladora.
Gabriel Rufián no dice que el PSOE, Sumar, Podemos o IU hayan cometido errores estratégicos. Eso sería razonable.
Dice que las izquierdas españolas son el problema. Es decir, introduce una oposición entre izquierdas españolas e izquierdas soberanistas.
Pero ¿qué son esas izquierdas soberanistas? Son también españolas en cuanto operan dentro del Estado español, cobran del Parlamento español, negocian presupuestos españoles, usan las instituciones españolas y dependen del sistema jurídico español.
ERC no flota en el aire. Bildu no actúa en Marte. Adelante Andalucía no existe fuera del Parlamento andaluz, que a su vez existe por la Constitución y el Estado de las Autonomías.
La operación consiste en beneficiarse de la nación política española mientras se la presenta como obstáculo.
Es una dialéctica muy cómoda donde el Estado pone la caja, la ley, el marco parlamentario y la seguridad jurídica mientras el soberanista pone el agravio, la épica y la superioridad moral.
Cada vez que alguien propone construir más vivienda, aparece quien insiste en que el problema no va por ahí. Los datos dicen otra cosa.
Desde 2021 se han creado 740.000 hogares más de los que se han terminado viviendas. Los visados rondan las 130.000 unidades anuales frente a las 865.000 del pico de 2006. La población residente ha crecido en 2,8 millones desde 2014. El stock no ha absorbido ese crecimiento y el precio actúa como único mecanismo de ajuste.
Los argumentos contra construir se repiten siempre, y todos fallan al contrastarlos con los datos.
1️⃣“En el boom se construyó mucho y los precios subieron”. Cierto. La demanda creció más rápido aún, empujada por crédito barato, entrada en el euro e inmigración masiva. Cuando esa demanda se contrajo en 2008, los precios cayeron un 38% en términos reales. La oferta condicionó el precio en los dos sentidos.
2️⃣“Hay 3,8 millones de viviendas vacías”. El 14,4% del parque, concentrado en provincias despobladas. Vivienda vacía en Soria o Teruel no resuelve la demanda en Madrid, Málaga o Barcelona. El mercado de vivienda funciona localmente y agregar provincias en un mismo dato distorsiona la lectura.
3️⃣“El problema son los fondos”. Compran apenas el 2-3% del parque residencial. Donde la oferta es abundante, cualquier comprador presiona menos sobre el precio. Los fondos aprovechan una escasez que ya existía.
4️⃣“Hace falta controlar precios”. En las zonas tensionadas catalanas, la oferta de alquiler cayó un 18% en doce meses tras la Ley 12/2023. El control desplaza la oferta al mercado opaco o la retira directamente.
Cuando se forman 250.000 hogares al año y se terminan 130.000 viviendas, el precio sube. Da igual quién compre, cómo se financie o qué retórica se utilice. La única solución estructural pasa por ampliar la oferta donde está la demanda. Todo lo demás es ruido.
Conviene no olvidar que toda la campaña montada contra @jongonzlz empezó por decir exactamente esto: con el mismo poder adquisitivo, todos los salarios pagan más en 2026 que en 2019.
Y que las rentas bajas son las más castigadas: un sueldo de 18.000€ paga casi cuatro veces más que su equivalente real de hace siete años.
Este post de apoyo a @Jongonzlz está escrito y publicado conjuntamente con @lugaricano.
El sistema público de pensiones contributivas en España se encuentra en una situación muy complicada.
El sistema actual ofrece a los cotizantes una rentabilidad real implícita anual del 3,63 %. Dado el crecimiento de los cotizantes y de la productividad en España, esta tasa está al menos dos puntos porcentuales por encima de la que garantiza la sostenibilidad del sistema a largo plazo. De manera más sencilla: el valor presente descontado de las pensiones contributivas es aproximadamente un 60 % mayor que el valor presente descontado de las cotizaciones. Los jubilados contributivos en España están recibiendo mucho más de lo que pagaron.
Esta rentabilidad excesiva ha generado un problema fundamental: un déficit del sistema contributivo de unos 61.000 millones de euros (el de verdad, no el de las cuentas del Gran Capitán que incluyen las transferencias del Estado) y que no deja de crecer. Este déficit genera presiones sobre las cuentas públicas que limitan la capacidad de las administraciones públicas para implementar muchas políticas necesarias, desde la educación hasta la infraestructura. Y desde el punto de vista de la equidad intergeneracional, esta rentabilidad excesiva nos ha colocado en la paradójica situación de que las personas de 65 a 85 años tienen la renta disponible más alta de todos los grupos de edad en España.
El sistema necesita una reforma profunda. Por ejemplo, es clave reintroducir un factor de sostenibilidad en el valor de las pensiones que considere el crecimiento de los cotizantes, la productividad y la esperanza de vida. Muchas economías avanzadas han introducido estos factores e incluso España avanzó en esa dirección hasta la reforma Escrivá de 2021-2023.
Jon González, @Jongonzlz, de manera casi solitaria, ha acometido una labor impagable de documentar esta situación (y otros temas clave de nuestra economía), y ha conseguido poner a la sociedad frente al espejo de la insostenibilidad de la situación actual.
Desgraciadamente, el sistema político no tiene ninguna gana de enfrentarse a este problema. La edad mediana del votante español está en torno a los 51 años. Uno de cada tres electores tiene 60 años o más; uno de cada cuatro ha cumplido 65 años. Si se suman a los 15 millones de inactivos en edad de votar los casi 3 millones de empleados públicos, el resultado es que más de la mitad del censo electoral residente en España vive de una transferencia o de una nómina pagada con impuestos. La aritmética básica de cualquier elección en España descansa, por tanto, sobre un electorado en el que la minoría la constituyen los asalariados del sector privado en edad activa.
Pedir a un partido con vocación de gobierno que recorte la rentabilidad implícita de las pensiones contributivas es pedirle que confronte directamente a su votante mediano. Ningún sistema político hace eso voluntariamente y el español no es la excepción.
Por eso, en lugar de hablar de números, se busca descalificar al mensajero. Desafortunadamente, las narrativas maniqueas de buenos y malos—si eres bueno, prefieres pensiones altas; si no eres malo o estás a sueldo de los malos, tienen éxito en España porque nuestra conversación nacional se centra siempre en la “justicia” o la “moralidad” y nunca en los números.
Es normal: somos un país con poca tradición de análisis riguroso y, menos aún, de análisis basado en los números. “Mi abuela merece una pensión más alta” siempre es más fácil de explicar que “la rentabilidad real implícita del sistema está por encima de lo que nos podemos permitir”, y, además, le coloca a uno en el “lado bueno”: el de los que quieren dar más dinero, no menos, como los malvados economistas.
Pero lo realmente preocupante no es que se intente descalificar al mensajero en lugar de analizar sus argumentos. Lo que se busca es poner en riesgo su situación profesional. Ante las órdenes de la Moncloa, cualquier trabajo en España es precario. Nosotros mismos lo experimentamos en carne propia cuando, en 2012, se nos despidió de FEDEA, una fundación con la que colaborábamos, por orden directa y explícita de Moncloa.
Ya no es una cuestión de si uno está de acuerdo o no con Jon. Es algo mucho más importante. ¿Se puede analizar la realidad económica de España sin que las jaurías mediáticas busquen tu “cancelación” profesional?
Es este el momento de decir las cosas claras y mostrar nuestro apoyo absoluto y total a Jon. Por eso hemos tomado la decisión inusual de publicar este post simultáneamente.
Jon, te agradecemos profundamente lo que haces.
Por favor, no confundáis a los neopentecostales con los protestantes o las distintas corrientes del cristianismo evangélico. Es importante tener clara la diferencia para saber de quién hablamos y en qué iglesias fijarse:
El IRPF ya es progresivo. Deflactarlo no lo hace regresivo sino que preserva que grave la capacidad económica real. Sin actualización, la inflación eleva el tipo efectivo a todos.
Y no basta deflactar tramos: mínimos y bonificaciones que protegen a contribuyentes de menor renta también pierden valor.
El cuadro de @Jongonzlz es demoledor.
Y con 17.094 el tipo del IRPF es cero. Con 1.916 euros más al año, el tipo pasa al 7,07%, eso quiere decir que el tipo marginal del IRPF es del 73,9%, luego el tipo marginal sube un poquito más por la cuota de Seguridad Social.
¿Merece la pena trabajar un poco más para ganar 2.000 euros más si te llegan a la cuenta 440 euros?
Un marginal de ese tipo con una renta baja es una salvajada (incluso en una alta). Por eso, cada vez hay más trabajadores en el SMI, y por eso, su incentivo a mejorar su productividad o a trabajar más es el que es.
Y estamos hablando de millones de contribuyentes, no de unos cuantos.
El IRPF necesita una reforma.
Sam Altman told the world exactly what skills will matter when AI takes over 30 to 40 percent of the global economy.
He was asked what his own kids should do to survive it.
His answer was surprisingly human.
He said the single most valuable thing anyone can build right now is the meta-skill of learning how to learn.
Not a degree or a certification but the raw ability to adapt when everything around you changes.
He also said learning to understand what other people actually want and building useful things for them will be more valuable than almost any technical knowledge.
That skill has never been automated and is not close to being automated.
He said human creativity and the desire to express it are, in his words, limitless.
Every major technological revolution increased the demand for creative, curious, and socially intelligent people, not decreased it.
The Industrial Revolution is the clearest parallel.
Machines replaced physical labor and people were terrified.
The next generation took those machines and built industries, art forms, and institutions nobody had conceived of before.
The people who thrived were not the ones who competed with the machines. They were the ones who learned to direct them toward something new.
That dynamic is already playing out right now with AI.
The practical implication is this, depth in a single rigid skill is becoming less valuable.
The ability to move across domains, pick up new tools quickly, and apply judgment in ambiguous situations is becoming more valuable.
Altman also pointed to something most career advice ignores entirely, learning how to interact with the world, build relationships, and earn trust from other people.
Those are things AI can simulate but cannot replace.
The honest opportunity in this moment is not to outrun AI. It is to focus on the things that make you irreducibly human.
Curiosity, judgment, empathy and the ability to ask the right question before anyone knows what the right question is.
The people who will matter most in an AI-driven economy are not necessarily the ones who understand the technology deepest.
They are the ones who can figure out what the technology should actually be used for.
Altman has spent his career betting on human potential in the face of technological disruption.
Based on every historical precedent, that is still the right bet to make.
Peer review was supposed to be science’s quality filter, but somewhere along the way it started acting more like a bouncer who only lets in the regulars. It’s slow, it tends to favor established labs and familiar names, and it gets uncomfortable around anything too unconventional. Papers loaded with mountains of data tend to cruise through, while bold ideas that actually challenge the consensus get stuck in limbo or turned away at the door.
The irony is that where a paper gets published almost never determines its real worth. What actually matters is what the scientific community does with it afterward, whether people cite it, argue with it, build on it, or use it to blow up a long-held assumption. That’s where the value lives, not in the journal’s logo.
A major survey a few years back found that roughly 70% of researchers think the current system is fundamentally broken, and it’s not hard to see why. Publicly funded research hides behind paywalls, editors chase whatever topic is hot that month, and the whole incentive structure pushes toward safe bets over genuinely risky and potentially important work.
Science has always been complicated and deeply human and full of ego and inertia, but the conversation is shifting.
BREAKING: Claude can now research like a Stanford PhD student.
Here are 9 insane Claude prompts that turn 40+ research papers into structured literature reviews, knowledge maps, and research gaps in minutes (Save this)