Dios mío, cuando llegue el momento de resistir, hazme firme. Que no negocie mis convicciones por comodidad ni por presión. Fortalece mi columna espiritual para no doblarme ante lo incorrecto. Dame carácter para sostener la verdad, aunque incomode. Que mi fe no sea circunstancial, sino inquebrantable.
Inquebrantable soy en tu nombre. Amén.