+ los opuestos.
— Sé que es curioso que un traidor te diga esto pero... Todo será mejor en algún punto, toda mala acción puede enmendarse... ¿Tú no salvaste una vez a un pequeño niño? —
— No me das asco, Vestra. — Ante cualquier cosa, aclaró. — Y mucho menos merecías eso... No justifico el mal que haz hecho, pero tampoco te cedo todo el peso de ello a ti. —
Se volteó y extendió ambas manos para sujetar el rostro de la mujer. Ojos cansados posó sobre +
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ㅤ‘ Sabores, tacto, todo vuelve a mi... Pero no sería yo. ’ Manos se llevó al pecho, como si dudara de su existencia.
ㅤ‘ Cuando el Mayor de los Males regrese, entonces, yo también. ¿No te doy asco así? Tomando algo que no es mío... Quizás por eso me envenenaron... ’
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— Una duda... ¿Si tomas un cuerpo, puedes sentir los sabores? — Una curiosidad más que nada. — Pero... Ve como más te guste a ti, Vestra... Sabes que por mi no hay problema. —
Se giró, buscando apoyo en un pilar cercano.
— No lo busco yo... Pero, una bruja lo desea y +
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ㅤ‘ Supongo que deberé tomar el cuerpo de una humana, o tendrás problemas si ven a un fantasma contigo. ’ Siendo así, la dama dejó de levitar, tendrá que tomar posesión del cuerpo de una joven, después de todo, ella puede cambiar el físico a su gusto.
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— Mmm... Se asemejan a un hada, más que a un fantasma. Pero siempre están rodeados de los fantasmas de sus antiguos dueños... ¿Nunca oíste de los genios de las lámparas? —
Curiosamente, no mostraba rechazo al abrazo ajeno, incluso llevaba las manos hacia los brazos ajenos +
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ㅤ‘ ¿Y eso qué es? ¿Es una especie de fantasma? ¿Es como yo...? ’ Preguntó, curiosa, levantando su velo, sólo para abrazar sus hombros, por la espalda.
ㅤ‘ Hehe... Hehehe.... Debo cumplir mi cuota. ’
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— Cruzaremos la ruta de la seda... Será un viaje bastante largo. — Cerró los ojos y aceptó el gesto, inclinado la cabeza hacia la opuesta. — Iremos por los resto de un Djinn. —
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ㅤLlevó la fresa a sus labios, y la comió, en silencio.
Y... Tal cual, sabe a ceniza. Pero, sí, era jugosa, refrescó su boca.
ㅤ‘ Está rica... ’ O lo estaría, supone. ‘ ¿A donde vamos? ’ Pegó su mejilla contra la adversa, claramente ya existía una notable cercanía.
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— A mi tampoco me sabe a algo... Pero puedo sentir su jugosidad. Enfócate en eso... ¿Sí? — Él alzó la diestra, alcanzando la cabeza ajena.
Le dio cariñito.
Y ese, era el título que más pesaba sobre sus hombros, traicionó al único que le tendió la mano en su momento por algo tan fútil como el amor.
— Mi madre me dejó en la horilla de su lago. Así como Merlín crío a Athur, ella me crío a mi. — Le dirigió la mirada, únicamente +
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ㅤVolteó, inmediatamente se puso de pie, con el velo tapándole el rostro. Aún si sonreía, no estaba contenta con lo que acaba de oír.
ㅤ‘ Eso es imposible para ambos. ( . . . ) Mnh, hijo de la Dama, ¿no? Supongo... Puedes servir de algo. ’ Entonces,
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Él ya había terminado de hablar con La dama del lago, fueron minutos agradables, pese a lo sucedido con anterioridad, sin embargo, no pudo evitar ver a la mujer otra vez.
— Tú... Hablé con Lady Nimue sobre usted. Lo siento, espero encuentre paz o consuelo en algún momento. —
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ㅤAh, los hombres son tan crueles. Más, sólo desapareció.
La dama del lago parecía recibir con mucho ánimo al hombre, no obstante, ella apareció otra vez allí, sentada en el borde del lago, dándole la espalda.
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— Sé que no eres ella. Guinivere jamás sería como tú, criatura. —
No tenía que perder más el tiempo allí, por lo que decidió alejarse, desencajando su arma de la contraria. La agitó, retirando cualquier gota de aquella azulada sangre, solo para enfundarla una vez más.
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ㅤ‘ Desde que bebí el veneno, no... Pero, ¡ahn! Parece que tú disfrutas esto más que yo, ¿es el morbo, no? O quizás, piensas... que soy tu dulce amante, ¡ah-! ¡Ahaha! ’
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Se dio media vuelta y giró la cabeza, dedicándole una mirada breve.
— Ella me llamó. No me presentaría ante ella a menos de que fuera necesario. Desconozco que gana ella contigo, pero... Haz lo que hiciste otra vez y te haré sentir algo incluso peor que el veneno que +
Con amplitud, sus ojos se abrían, desconocía la razón por la cual encontraba placer en eso. Ambas manos se afirmaban al metal y poco a poco, se echó hacia atrás, retorciendo el acero dentro de la mujer.
— No sientes... ¿Verdad? — Su voz dudaba.
Desconocía cuanto tiempo esa +
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ㅤ‘ ¡U-uhg! ’ Se quejó, pero en ese dolor, encontraba dicha. ¡La dicha de sentir, otra vez!
Sus manos, temblorosas, ascendieron hasta el rostro de ese pobre traidor, sólo para sujetarle las mejillas. Pegó su frente a la adversa, maravillada,
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+ evidenciaban el dolor y su ceño tan fruncido mostraba la ira que sentía y más al oírla reír, tan cínica y cruel.
— Guarda silencio... — Susurró.
La hoja de su espada atravesó aún más el torso de la aparición. La sangre azulada lo chamba y chorreaba hasta teñir el suelo.
Claro que era culpa de él; nadie más que su propio subconsciente era el que arrastraba todos los males y arrepentimientos, a fin de cuentas, tanto la muerte de ella y la propia fue su culpa.
Era un traidor y un sucio adúltero. Las lagrimas que escurrían por sus mejillas +
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ㅤOjos abrió de golpe, y ahogó un grito; la ilusión se había roto, y ahora, la pobre novia parecía estar viendo cara a cara al hombre. Manos temblorosas se posaron sobre las duras hábiles adversas, sin querer apartar la espada que apuñaló su cuerpo.
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