── No no, para nada... Fue lindo.
Sus palabras podían admitirlo, más su carita no quería, evitó el contacto visual, por las ganas que tenía de también darle un beso. No había necesidad de disculparse, en realidad, fue orgánico, y dulce.
── De hecho, sí necesito ayuda.
La reacción de Marcille ante el beso era de fotografía, se había puesto tan roja como un tomate, y su expresión fue de, curiosamente, gusto.
── Creo que... Atesoraré ese nombre. Druwin.
Sorpresa, sumada con un ligero gusto.
Ahora quisiera no soltarla, pero tenía que, no +
── Quiero aprender... Este tipo de magia.
Tal vez ni siquiera era magia, sino tecnología de alta gama, no sabía, apenas y conocía al ajeno. Y lo único que tenía seguro, es que venía de jerarquía superior, una clase de emperador, él mismo lo confirmó.
── Pero... ¿Cómo puedo estar segura de que no me dejarás varada en un mundo alterno?
A pesar de sus dudas, solamente permaneció parada fuera del carruaje por unos minutos. Ya se encontraba dentro cuando, entre sus pensamientos, también se encontraba una curiosidad intensa.
── Bueno chica, al menos te reíste. Eso significa que te caigo bien... Por cierto, tu abrazadora anónima se llama Marcille Donato.
También se estaba riendo, tenía un ligero sonrojo en las mejillas, le había dado poquita vergüenza el haber imitado a un bebé de manera tan tonta.
-Esta bien acompañada, aunque no lo parezca, pero si anda tan preocupada, puede acompañarla ella misma, no le importara tenerla cerquita para no perderse-