El 12 de julio es el 20° aniversario de Memo Rex Commander y el Corazón Atómico de la Vía Láctea 💖queremos que festejes con nosotros escuchándolo y contándonos qué representa este disco para tí
Video grabado el 7 de noviembre de 2006, en la Ciudad de México
¿Acaso los antiguos mayas desaparecieron?
La respuesta es no. Los mayas no desaparecieron: las grandes ciudades del periodo Clásico fueron abandonadas gradualmente por múltiples factores, pero su gente sobrevivió y transformó su manera de vivir. Con la llegada del siglo XVI y la conquista, muchas prácticas religiosas, rituales y costumbres cambiaron o se mezclaron con nuevas tradiciones, mientras otras resistieron el paso del tiempo.
Esta poderosa idea quedó retratada en una histórica portada de la revista Life de 1947, titulada “Ancient and Modern Maya”. La imagen establece un diálogo visual entre el pasado y el presente: un hombre maya contemporáneo junto a una escultura ancestral, recordándonos que la civilización maya no es una reliquia extinguida, sino una cultura viva. Hoy, millones de personas mayas continúan habitando México y Centroamérica, conservando lenguas, conocimientos y tradiciones que conectan directamente con una herencia milenaria.
Nueve años en el gimnasio me enseñaron una cosa: la salud intestinal lo cambia todo.
Si quieres mejorar tu salud intestinal, aquí tienes mis mejores consejos:
1. Deja de beber agua del grifo.
Después de muchas horas de andar bajo el sol logramos encontrar el primer positivo de este domingo en Lagos de Moreno, una tierra que clama para que sus desaparecidos sean localizados, a eso vinimos mas de 60 madres y padres el día de hoy que aún con miedo no podemos abandonar a nuestros Después de muchas horas de andar bajo el sol logramos encontrar el primer positivo de este domingo en Lagos de Moreno, una tierra que clama para que sus desaparecidos sean localizados, a eso vinimos mas de 60 madres y padres el día de hoy y aún con miedo no podemos abandonar a nuestros desaparecidos
Sabías que Martin Scorsese se tardó más de 25 años en producir esta obra de arte de la cinematografía?
Silencio (Silence) es una aclamada película de drama histórico estrenada en 2016, dirigida por el maestro Martin Scorsese.
Es una profunda e intensa exploración sobre la fe, el sufrimiento y el conflicto cultural.
Ambientada en la segunda mitad del siglo XVII, sigue a dos jóvenes sacerdotes jesuitas portugueses que viajan al Japón feudal de la era Edo.
Su misión es propagar el catolicismo y localizar a su mentor espiritual, el padre Cristóvão Ferreira, tras recibir rumores de que ha renunciado a su fe bajo tortura.
Al llegar, se enfrentan cara a cara con la violenta persecución de las autoridades del Shogunato hacia los cristianos.
Cuenta con las actuaciones protagónicas de Andrew Garfield (Padre Rodrigues), Adam Driver (Padre Garupe) y Liam Neeson (Padre Ferreira). El elenco japonés incluye destacados actores como Tadanobu Asano e Issey Ogata.
El guion, escrito por Scorsese junto a Jay Cocks, es una adaptación fiel de la célebre novela homónima de 1966 del autor japonés Shūsaku Endō.
La impresionante fotografía estuvo a cargo del director mexicano Rodrigo Prieto, lo que le valió a la película una nominación al Premio Óscar a la Mejor Fotografía. Aunque la trama ocurre en Nagasaki (Japón), se filmó por completo en paisajes de Taiwán.
Scorsese tardó más de 25 años en materializar esta producción. Intentó rodarla en múltiples ocasiones desde la década de 1990, sorteando complejos retrasos y demandas legales antes de iniciar la filmación
Porfirio Díaz hizo su viaje de luna de miel a Nueva York en 1882 y Thomas Alva Edison en persona lo llevó a conocer su taller. Díaz era un fanático de la tecnología, y cuando vio la bombilla eléctrica encenderse en el laboratorio de Edison quedó obsesionado con una idea fija: convertir a la Ciudad de México en la ciudad mejor iluminada del mundo. Esa obsesión tardó casi treinta años en materializarse y el resultado fue una de las historias de ingeniería más ambiciosas del siglo XIX en América Latina. El punto de partida fue discreto: en 1879, una fábrica textil en León, Guanajuato instaló la primera planta termoeléctrica de México para uso propio. El 15 de septiembre de 1880, el día del cumpleaños número cincuenta de Porfirio Díaz, se encendieron las tres primeras lámparas incandescentes en el Zócalo de la Ciudad de México. Un gesto político disfrazado de progreso tecnológico. Para 1885 la capital ya tenía 100 kilómetros de tuberías de gas, dos mil faroles de gas, cincuenta focos eléctricos dispersos por el centro, y quinientos faroles de aceite para los barrios periféricos que la modernidad todavía no alcanzaba. Fue el ayuntamiento el que contrató en 1896 a la empresa alemana Siemens y Halske para hacerse cargo del alumbrado público, y los alemanes organizaron la Compañía Mexicana de Electricidad. Pero el gran salto llegó en 1898 cuando los canadienses de The Mexican Light and Power Company pusieron los ojos en la Sierra Norte de Puebla, donde las caídas del río Necaxa tenían un desnivel de casi mil setecientos metros. En 1903, Díaz les otorgó la concesión de esas aguas a cambio de un compromiso: electrificar el centro del país. Cincuenta ingenieros y dos mil trescientos trabajadores empezaron a perforar montañas, tender túneles, construir presas con arcilla porque no había concreto suficiente, y transportar veinticinco mil toneladas de maquinaria a una sierra poblana sin caminos. El 10 de diciembre de 1905 llegó por primera vez electricidad de Necaxa a la Ciudad de México. La empresa canadiense redujo el precio del kilovatio a la mitad de lo que cobraban los competidores y en pocos años controló el 80% de la energía eléctrica del país. Para 1910, cuando Díaz celebró el Centenario de la Independencia, la planta de Necaxa producía 100 mil caballos de fuerza, comparable en potencia solo con las cataratas del Niágara. Esa noche de septiembre de 1910, la Catedral Metropolitana fue iluminada con diez lámparas de arco y dieciséis mil bombillas incandescentes. Las torres mostraban encendida la palabra "Paz." Las calles del centro estallaron con un millón de bombillas. La prensa internacional declaró a la Ciudad de México la ciudad mejor iluminada del mundo. Cinco meses después, Francisco I. Madero lanzó el Plan de San Luis y Porfirio Díaz huyó a París a morir.