Explicarle a alguien, llorando, lo mucho que te dolió o te duele algo y pedirle que no te lo haga de nuevo, para después ver cómo va y lo hace otra vez, es de las cosas más dolorosas, tristes y decepcionantes del mundo. No se lo deseo a nadie.
No quiero sonar intensa (obvio si voy a sonar intensa) pero, ojalá siempre me trates como el primer día, que nunca se te haga costumbre verme, que me extrañes todos los días, me veas con los mismos ojos de amor siempre y me quieras cada día más.