Yo tenía 16 años y defendía a capa y espada esta política porque simplemente me parecía bien, me parecía JUSTO. Y un día un compañero me explicó que a él en la misma empresa no lo tomaron sin dientes y después los implantes lo aceptaron y entendí que las políticas públicas, cuando lo hace alguien que sabe, son mucho más profundas. Jamás me van a hacer soltarle la mano a esta mina. Nos cambió la vida.