No hay demasiada reacción por parte de la policía a la imprevista presencia; reconoce su voz casi de inmediato y por ello procede a encenderlo sin necesidad de comprobar su identidad.
— Es el último. —responde tras la primera calada, soltando el humo en dirección al »
— ¿Tienes uno más por ahí suelto?
La voz del detective, peculiarmente mezclada entre la amargura y la soberbia, anuncia su presencia antes de dejarse ver.
Está apoyada en la pared, con un cigarrillo prensado entre sus labios. El chasquido del encendedor rompe el silencio nocturno.
Las noches de guardia se le hacen eternas.
« la impropia, sujetándole del antebrazo. El semblante de Layla se endurece. No está nada contenta respecto a cómo le prepara el terreno ni mucho menos lo que implica que le confíe sus responsabilidades. — ¿Qué pretendes…? ¿Debo preocuparme?
En contraste, la seriedad propia se mantiene intacta; ceja alzada y mirada inquisitiva. Quiere entender a dónde pretende llegar con todo esto.
— Sabes que soy muy seria con mi trabajo. Pero hago pequeñas excepciones si no hay nada detrás demasiado grave como para pasarlo »
Su sonrisa, traviesa, transforma por completo su seria expresión; no parece tener una sola buena idea encima.
— Me alegra ver que te mantienes profesional aún cuando estás fuera de servicio. —bromea, descarado— Si se diera el caso, tendría que pedirte un pequeño favor.
Sus /+
« por alto. —sin embargo, en más de una ocasión ha hecho la vista gorda por presión de sus jefes. En cuanto a Uryan… sí, era muy posible que estuviera dispuesta a hacerlo. Observa con atención lo que el albino hace, descruzando los brazos para llevar su mano dominante hasta »
@burdenthyflesh « aquí porque yo quiera precisamente. Mis superiores consideraron que hacer terapia era lo que necesitaba… —suspira—, pero no estoy de acuerdo con esa decisión.
@burdenthyflesh Ladea una sonrisa, que no es más que una mueca amarga revelando su descontento.
— No deberías preocuparte por segundas intenciones si nada hay que pueda quitarte el sueño, ¿no? —sube una pierna encima de la otra, enlazando a su vez las manos sobre su propio regazo—. No estoy »
« en la tesitura de esposarte, pero si se te ocurriera hacer alguna estupidez que pueda suponer ponerte en peligro… Te llevaría al calabozo yo misma. 𝘋𝘦 𝘤𝘢𝘣𝘦𝘻𝘢. —enfatiza—. ¿Por qué la pregunta, si puede saberse?
— ¿Estás tratando de averiguar si tienes enchufe o qué?
Inquiere, cruzándose de brazos mientras retoma su andar en dirección al detective. La situación que él plantea la obliga a recurrir a una pequeña pausa reflexiva.
— (…) Depende. No me gustaría tener que verme »
— Oye, @sacredgoth , si se diera el caso y tuvieras que esposarme.
Sus ojos ruedan por toda la estancia, en busca de una incómoda responsabilidad que prefiere obviar.
— ¿Me llevarías a calabozo o me perdonarías la noche?
Es perfectamente capaz de percibir que está bajo un meticuloso estudio por parte del detective. Un proceso por el que ha pasado numerosas veces hasta por su propia gente. Sin embargo, lo acepta con una sonrisa, manteniéndole la mirada con la misma firmeza que »
Los cansados ojos del detective, otrora brillantes y rebosantes de vida, permanecen pegados a los de Layla. Está analizando constantemente a la mujer, sus gestos, su postura, sus expresiones, las palabras elegidas. Ya se la han jugado varias veces, no puede permitirse que en /+
« especial implicándose en ella.
— Es bastante sencillo, no hay segundas intenciones ni deseo timarte. En realidad… necesito tu ayuda. Bueno, más bien, considéralo un favor por favor. —ya le supuso un esfuerzo enorme exponérselo, porque no suele pedir ayuda en casos »