Hm... —frunció el ceño, no molesta pero sí albergando un sentimiento que no sabía describir de forma exacta, tal vez se tratase de simple negación. Aunque Inazuma no poseyese la fortaleza suficiente, Yae detestaba pensar que la existencia de un posible cataclismo volviese a +
+ hacerle perder gente cercana e importante. Odiar la idea distaba de equivaler a su inexistencia, desgraciadamente—.
Estás basándote en una acorazonada. —contempló los pequeños relámpagos que saltaban entre las plumas sin verse afectada, prensando los +
+ recordarle que Sara seguía siendo quien debía de ser—.
Uhm... La última vez que la vi estaba en el Tenshukaku. —agotada a causa del trabajo, cabía mencionar. Yae empleó el índice para acariciarle la cabeza a Yoru—.
¿Andas buscándola por alguna razón en particular?
—Puede que porque hasta ahora Yae no poseía razones para desconfiar de Sara, ella se negaba a creer en sus advertencias. Sí, había presenciado el cambio de aspecto físico, pero hasta el momento seguía siendo él mismo. Sería interesante plantear hasta qué punto sería capaz de +
+ arriesgarse a continuar a su lado. ¿Qué pasaría si perdiese el control? ¿Cómo reaccionaría entonces?—
Ah, no me lo agradezcas. —bromeó, estrechándole la extremidad. Si existía algún rastro de terror, por menor que fuera, aquellas dos sencillas palabras bastaban para +
[QUE DUELEKDOMG y como es una cicatriz imborrable Yae se la arañaría hasta rasgarse la piel y hacerse sangre y dolor pero seguiria alli porque con nada se va sisisi]
+ conciencia de que aquella peculiaridad formaba parte de Sara y, como tal, seguía aprendiendo a aceptarlo—.
Estamos preparados para cuando eso suceda.
—inclinó la cabeza para apoyarse en su hombro, cerrando los párpados—.
Siempre lo estamos.
—Entendía el por qué de su alejamiento y sin embargo decidió ignorarlo. Obvió la distancia y las posibles advertencias, ajustándose a su lado para entrelazar los dígitos lentamente, fluyendo en una caricia a lo largo de su brazo. No albergaba pizca de temor porque había tomado +
—Estrechó los párpados, adoptando una expresión severa al ser testigo de los rasgos que imbuían el rostro ajeno. Tras unos segundos de silencio optó por tomar asiento, mostrándose más comprensible—.
Mencionaste que era más susceptible a la noche. ¿Me equivoco?