A inicios de los años 70, don Ismael Rivera conoció al Cristo Negro de Portobelo gracias a su amigo panameño Pedro Rodríguez ‘Sorolo’. Maelo le prometió al milagroso una penitencia de 7 años si lo ayudaba a curarse de su adicción a la heroína. Estaba decidido a dejar de consumir drogas, ya que éstas estaban afectando su salud y tenían un impacto negativo en su voz, su instrumento de trabajo.
Durante su penitencia, en especial en octubre, en la víspera al recorrido procesional del Nazareno, se le podía ver temprano por la mañana barriendo la iglesia de San Felipe, sacudiendo el polvo, caminando junto a la multitud de peregrinos, cantando con ellos mezclado entre la multitud e incluso cargando al Cristo en su recorrido por las calles, siempre absorto en su oración.
Todo indica que el Nazareno miró con agrado la penitencia y el deseo de sanar de don Ismael, y poco tiempo después le concedió el milagro: El Sonero Mayor dejó de inyectarse y su salud mejoró considerablemente. Como gesto de agradecimiento y devoción, Maelo grabó dos canciones como ofrendas sonoras: ‘El Nazareno’, escrita por Henry Williams, incluida en su álbum ‘Traigo De Todo’ (1974), y al final de su penitencia, ‘El Mesías’, escrita por Johnny Ortiz, incluida en su producción ‘De Todas Maneras Rosas’ (1977).
Don Ismael continuó asistiendo a Portobelo todos los 21 de octubre, a veces caminando los casi 100 kilómetros desde Ciudad de Panamá y otras veces en vehículo. Su ferviente devoción por el Nazareno conmovió tanto a los panameños que, como homenaje, le hicieron un busto cerca a la Iglesia de San Felipe, que con el tiempo se convirtió en una atracción turística y en ‘punto obligado’ para una foto de recuerdo.
Tim Lancaster, el piloto que fue succionado fuera del avión tras la caída de su ventana y sobrevivió porque lo agarraron de los pies.
El 10 de junio de 1990 el vuelo BA5390 de British Airways despegó desde la ciudad británica de Birmingham con destino a Málaga, España.
Todo parecía ir bien, pero cuando habían pasado apenas 13 minutos desde el despegue, se escuchó un fuerte golpe en la cabina. En ese momento uno de los auxiliares de vuelo, Nigel Ogden, quien acababa de ofrecerles una taza de té a los pilotos, pensó que era una bomba.
Fue entonces cuando se dio cuenta de lo que realmente estaba pasando: el capitán Tim Lancaster había sido succionado a través de un enorme agujero donde antes había una ventana.
Ogden saltó por encima de la columna de control y lo agarró por la cintura para evitar que se fuera por completo.
Otros dos miembros de la tripulación, Simon Rogers y John Heward, entraron a la cabina. Ogden estaba perdiendo su fuerza, mientras el cuerpo del piloto se deslizaba poco a poco hacia el exterior.
Rogers, otro de los auxiliares de vuelo, se amarró a un asiento, enganchó los pies del capitán y lo sujetó por los tobillos.
Con vientos de 630 kilómetros por hora azotando el cuerpo de Lancaster contra el costado del avión, los tripulantes pensaron que estaba muerto y temían que, si lo soltaban, su cuerpo podría estrellarse contra uno de los motores del avión.
En medio del pánico en la cabina, Atchinson, el copiloto, logró aferrarse a su asiento y retomó el control del avión.
Hacía esfuerzos desesperados por manejar el caos, mientras el resto de los tripulantes intentaba calmar a los 81 pasajeros que iban a bordo.
Después de todas las dificultades que tuvo para ponerse en contacto con la torre de control, y contra todos los pronósticos, Atchinson hizo un aterrizaje seguro en el aeropuerto de Southampton.
El vuelo BA5390 tocó tierra a las 7:55 de la mañana con los pasajeros y los tripulantes en shock, pero relativamente ilesos.
Cuando el avión se detuvo, los servicios de emergencia ingresaron rápidamente a la cabina de la aeronave y se encontraron con algo que nadie esperaba: Tim Lancaster aún estaba vivo.
Inconsciente y magullado, el piloto respiraba.
Los paramédicos se preguntaban cómo un hombre que estuvo expuesto durante 20 minutos a vientos huracanados y temperaturas bajo cero logró sobrevivir.
Fue tratado por múltiples fracturas, congelación y conmoción severa, pero pocos meses después estaba de vuelta en el trabajo.
Créditos: BBC
La primera vez que Mourinho vio a Drogba fue en octubre de 2003, en un Porto-Marsella. Aquí dos imágenes de ese día.
Didier anotó y según cuenta él mismo, Mou se le acercó en el entretiempo y le preguntó: “¿Tienes hermanos o familiares en África que jueguen parecido a ti? Es que no tengo dinero para traerte al Porto”.
Drogba le contestó: “En África hay muchos mejores que yo”.
Y apenas tuvo dinero, tan sólo 8 meses después de aquel encuentro, Mou se lo llevó al Chelsea. Y le llovieron las críticas por haber pagado 24 millones de libras por un semi desconocido. “Júzgenlo cuando se vaya del Chelsea” dijo Mou en una rueda de prensa.
Drogba terminó siendo el mejor ‘9’ de Mou. En 9 años, hizo 163 goles en 378 partidos y levantó 14 títulos. Mourinho tenía razón.
💩 "Son unas nenas. Una 'faltica' ahí y se pusieron a quejar (...) Que coman mi"#@": Daniela Caracas, jugadora de la Selección Colombia Femenina, tras el retiro de Irlanda en el amistoso por "juego fuerte".
INSÓLITO 😳