Le hicieron una campaña de odio mundial mientras tenía a su papá luchando por su vida y el estaba lejos jugando su última Copa del mundo.
Nunca nos vamos a olvidar.
Hizo su mundial más emotivo a sus 39 años con su viejo internado y en un muy mal estado solo para intentar darle una nueva alegría al pueblo argentino.
Hay que ser agradecidos con este hombre para toda la vida.