La discusión que aún nadie está dispuesto a dar: si Argentina no está destinada a ser campeona, el mal menor va a ser que lo sea Inglaterra. Francia nos alcanzaría y los gallegos ya se creerían históricamente por encima de Brasil, el delirio de las estrellas uruguayas un poroto.
De todos los crímenes acumulados en el oscuro prontuario de Daniel Hadad, sin duda el peor fue comprar un canal y como primera medida levantar este programa glorioso, fuente de suma felicidad para millares de familias argentinas.
Lo peor de una eventual derrota con Inglaterra no van a ser los mexicanos, yoruguas, shilotes y madridistas, sino los termos argentinos maradonianos. Acuérdense.
Francia que no pateo al arco en 79 minutos, levanto un 2 a 0 en 1 minuto incluyendo un penal. Argentina levanta un 2 a 0 contra Egipto en 13 minutos. En ambos casos estuvo todo arreglado a favor de Argentina.
Los que se aferran a conspiraciones para explicar lo de ayer son como los pueblos primitivos que creaban dioses para explicar el rayo. En este caso el dios que se inventaron es Infantino, y la fuerza natural que no comprenden e intentan racionalizar es Messi.
Hay dos formas de pararte frente a la grandeza, con admiración o con resentimiento. Los mediocres inventan conspiraciones, otros pueden apreciar un momento histórico:
No veía la más mínima posibilidad de que Argentina fuese campeón este año, pero lo de tener a ese Speednoséqué hinchando siempre en contra me generó un destello de esperanza.
No veía la más mínima posibilidad de que Argentina fuese campeón este año, pero lo de tener a ese Speednoséqué hinchando siempre en contra me generó un destello de esperanza.
El peronismo primero humilló nuestra moneda para que brazucas y shilotes nos rompieran billetes en la cara y luego le regaló al mundo la mentira de que comemos carne de burro. Pigna inventó la mentira de que genocidiamos negros. Pero de alguna manera los cipayos somos nosotros.