La norma dice esto: las sanciones de tránsito "prescribirán en tres (3) años contados a partir de la ocurrencia del hecho".
Fíjese en el punto de partida. No se cuenta desde que le llegó el cobro, ni desde que la multa apareció en el sistema. Se cuenta desde el día de la infracción.
Confirmado: Juliana Guerrero aceptó hoy que los diplomas con los que buscaba ser viceministra eran falsos. Petro se equivocó al meter las manos en la candela por ella. Gran lección para él y para todos: el atajo le salió carísimo a Juliana y su nombre queda manchado para siempre.
LA IZQUIERDA LE REGALÓ EL DISCURSO DE LA SEGURIDAD A LA DERECHA. Y FUE UN ERROR.
Mientras nosotros hablábamos de reforma agraria, pobreza, empleo, economía e inversión social, dejamos en segundo plano un tema que golpea todos los días a la gente: la seguridad. Y la extrema derecha aprovechó ese vacío para apropiarse del discurso, hacer show y venderse como la única capaz de enfrentar al crimen.
Pero hay algo que casi nunca les contaron: durante el gobierno Petro hubo 913 extradiciones, 3.300 toneladas de cocaína incautadas, más de 20.000 capturas contra grupos criminales, más de 11.000 capturas por extorsión y miles de integrantes de organizaciones criminales neutralizados.
¿Ustedes conocían esas cifras? Ahí está parte del problema.
La derecha entendió que en política no basta con hacer: también hay que disputar la narrativa. Hoy vemos al gobierno de De La Espriella explotar mediáticamente cada operativo y cada baja para proyectar una imagen de autoridad y contundencia.
La izquierda tiene que corregir ese error. La seguridad también es un derecho popular. No basta explicar la violencia desde la desigualdad ni hablar únicamente de paz: el Estado también tiene que proteger a la gente y enfrentar con contundencia a quienes asesinan, extorsionan, secuestran y controlan territorios.
Si abandonamos ese debate, se lo seguiremos regalando a quienes hacen de la seguridad un espectáculo político.
Hay que disputar también esa narrativa.
De acuerdo, mientras la izquierda no incorpore en su agenda los temas de seguridad (y justicia, agregó yo), siempre va a estar en desventaja frente a los sectores de centro/derecha.
Las elecciones, en parte, se perdieron por eso, por no atreverse a plantear cambios a la política de seguridad y ajustes importantes a la política de paz.
Hace unos meses escribí sobre la urgencia de que el progresismo dispute el terreno de la seguridad y hoy me parece buen día para recordarlo. La noticia sobre "Bendito Menor" muestra capacidad operativa del Estado y se trata de alguien que causó mucho daño y burló a la institucionalidad.
Entonces, mientras el progresismo siga ausente del debate sobre qué es la seguridad, cómo se garantiza y cómo se comunica, buena parte de la población seguirá viéndolo como lo ve hoy: el sector inexperto que no entiende ni es empático con la inseguridad que vive la gente, el que tolera el caos y la impunidad.
Y sí, a rey muerto, rey puesto, y si no se va más allá de capturar o dar de baja, poco cambiará de fondo. Pero hoy la gente se queda con que algo se está haciendo, con que su reclamo por seguridad es tomado en serio. Y posiblemente poco se exigirá a mediano y largo plazo y poco se cuestionará de aquí en adelante. Y así caminar entre muertos, exhibirlos, hablar como el enemigo que se dice combatir quedará en un segundo plano.
La verdad es que bendito menor se burlaba de todas las autoridades, nunca tomó en serio el proceso de paz, y a la gente le gusta la seguridad aunque abatir no sea una solución de fondo a ese problema.
La izquierda debe pensar en discursos y acciones más fuertes en este campo.
No importa si ud es de izquierda, centro o derecha. El exitoso operativo en contra de "Bendito Menor" por parte de nuestras fuerzas armadas y ordenada por el gobierno es algo que hay reconocer y aplaudir.