En menos de dos mesesitos cumplo 3 años de relación con mi persona favorita y de verdad aún no me la creo, cómo alguien pudo soportarme tanto tiempo? Jajajaja
Creo que estoy aprendiendo a reconocer mi voz desde este lugar incómodo: la melancolía. No sé aún cómo suena cuando estoy en calma; quizá alguna vez la escuché, quizá no. Por ahora, escribo desde aquí, porque es el único punto donde logro escucharme con claridad.
Me he dado cuenta de que cuando estoy en episodios depresivos escribir me sale con más facilidad. No porque esté “inspirada”, sino porque la tristeza me quita la censura. El dolor ordena lo que siento y lo vuelve palabras.
Eres la luz que me encuentra incluso cuando no sé dónde me encuentro parada. En medio del derrumbe, pensarte es volver a casa; escucharte, recordar que todo puede sostenerse un poco más.
Entre todo este desmadre emocional, solo espero que algo bueno salga de aquí. O sea, que toda esta putiza realmente sirva para algo. Con que le genere algo positivo a una sola persona, ya con eso me doy por bien servida.
Aunque últimamente mi vida ha sido un constante sube y baja, los fines de semana contigo me hacen sentir que todo este caos, de alguna forma, tiene sentido. O tal vez no lo tenga, y lo importante sea simplemente lo que aprendo durante el proceso.