superar la etapa de enamoramiento e idealización hacia una persona para al fin entender: no, no eres perfecto; me enojan cosas de ti y a ti de mi, pero aún así quiero correr a abrazarte todos los días, porque te elijo por sobre tus defectos y los míos, eso es amor.
La vida nos golpea, nos hiere, nos derriba y nos empuja al límite; pero también nos enseña, nos corrige y, cuando menos lo esperamos, nos recompensa. Al final, la vida es eso: caer, aprender y levantarse una y otra vez.