Y sí, que la vida nos sorprenda, pero bonito, con cosas que sí valgan la pena y con momentos que se queden en el alma. Que nos quite lo que no suma, pero nos acerque a lo que sí es para nosotros. Que nos enseñe, pero también nos abrace y que no todo sea lucha. Y si va a llegar algo inesperado; que sea paz, que sea amor del bueno y que sea todo eso que un día pedimos en silencio. Porque después de tanto, también merecemos que la vida nos trate bonito.
El peor tipo de persona no es la que se equivoca y lo admite, sino la que finge tener buen corazón mientras miente, manipula y convierte cada daño que causa en una historia donde parece la víctima.
A mí nadie me dejó sola, fui yo quien decidió alejarse de todo, porque entendí que la deslealtad, la falsedad y la falta de respeto no tienen cabida en mi vida, preferí tomar distancia antes que seguir rodeada de personas que no sumaban, que no eran sinceras y que no valoraban lo que soy, aprendí a elegirme, a priorizar mi paz y mi dignidad, aunque eso significara caminar sola por un tiempo.