Quiero agradecer públicamente al atún, por acompañarme cuando soy fit, cuando soy pobre, cuando tengo pereza o se me olvidó descongelar algo o en todas las anteriores juntas.
Me aflora todo el resentimiento provinciano cuando veo a los santiaguinos quejarse de su sistema de transporte y justificar las evasiones cuando la gente de regiones debe bancarse lo peor