"Pero te llamé al sentir que me caía, y tú, con mucho amor, me sostuviste. En medio de mis angustias y grandes preocupaciones, tú me diste consuelo y alegría."
Salmos 94:18-19
Tolerar siempre termina convirtiéndose en resentimiento. Al principio lo llamas paciencia, luego amor.
Pero en realidad, es dejarte a ti en segundo lugar.
Cada vez que te tragas un límite, justificas un patrón o silencias tu incomodidad, algo dentro de ti lleva la cuenta.