Nunca olviden que, mientras ustedes temblaban y lloraban, sin poder casi respirar, esa persona se escribía, llamaba, se veía y dormía tranquilo con otra. Este pensamiento debe ser el cierre que necesitan.
hoy leí este texto: "No hablo mal de la gente que alguna vez amé, pero seré honesta sobre lo que yo viví. Y si eso les molesta, entonces tal vez debieron portarse mejor conmigo."
Y estoy completamente de acuerdo.
Celebra a tus amigas por todo.
No solo por el compromiso o por el embarazo.
Celebra a la amiga que finalmente salió de un matrimonio tóxico, la que decidió no ser mamá, la que adoptó un perro, la que empezó una empresa, la que se mudó sola, la que migró y la que se cambió de carrera o regresó a estudiar.
Nunca he sido una persona de caos, y jamás lo seré. Mi respuesta más elegante ha sido el silencio y me defensa más fiel es el tiempo. Porque el silencio aclara y el tiempo suele poner todo en su lugar.
Si me costó mi paz, entonces te costará mi presencia. Ya no discuto con nadie. Si intentas traer caos, responderé con distancia. Si intentas ponerme a prueba o provocarme, eliminaré tu acceso hacia mi. La paz es cara y yo ya no doy descuentos. Tu caos no vale mi energía.
Cuando te pasen cosas buenas, créetelas y dale gracias a Dios. Son oraciones contestadas. Muchas de esas cosas te costaron lágrimas y noches sin dormir... Eso no es suerte, es Dios.
Besos en la frente.
Mano en la cintura.
Mano en la pierna.
Coqueteo mutuo.
Caballerosidad.
Tiempo juntos.
Hacer fotos.
Complicidad.
Exclusividad.
Deep talks.
Confianza.
Conexión.
Llamadas.
Atención
Iniciativa.
Respeto.
Madurez.
Sonrisas.
Detalles.
Cariños.
Lealtad.
Flores.
Amor.
No me cansaré de decirlo. Evita hablar de tu relación, de tu trabajo, de tus proyectos, de tus finanzas. Si todo va bien, solo agradece a Dios. No des pistas a tus enemigos. No todo el que te escucha le importas, solo está recogiendo información. Cuídate de la envidia.
Antes de dormir, ora el Salmo 51, que dice: “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches de tu presencia, y no quites de mí tu santo Espíritu. Vuélveme el gozo de tu salvación, y espíritu generoso me sustente”.