Desde pequeño me enseñaron a llevar en el pecho un escudo que es mucho más que un símbolo: es el reflejo de mi 𝑨𝒍𝒎𝒂, roja como el fuego de una pasión que nunca deja de arder. ❤️🔥
Ser del América es llevar una historia en la sangre, es soñar despierto y gritarle al mundo que no hay nadie como nosotros. 👹❤️
La Mecha en el 𝑨𝒍𝒎𝒂 — América de Cali × QUEST.
Disponible desde ahora en https://t.co/aBQ1G0WV9a y en tiendas físicas seleccionadas.
Que hermosa
Canción que sacó Tele pacífico ( Cali) . Me hizo llorar 🙏😭la delicadeza tanto de su
Lírica , como las notas , para describir la tragedia del terremoto .
"… Pero cuando tantas manos se levantan a la vez , hasta una ciudad 🏙️ herida vuelve a ponerse de pie …"
Leo a muchos abelardistas indignados repitiendo: «No politice la tragedia».
Pues tengo algo que contarles, mis queridos tigresos: cuando las malas decisiones de un Gobierno cuestan vidas, denunciarlo no es politizar la tragedia; es exigir responsabilidades.
La negligencia y la arrogancia de ese payaso que ustedes llevaron a la Presidencia costaron decenas de vidas aquí, en Pereira y Dosquebradas. Entre las víctimas hay personas que conocí, gente cercana y familias que lo perdieron todo.
Así que métanse su indignación selectiva por donde mejor les quepa.
On est passé d’une Coupe du monde de football où des joueurs gagnent des millions en courant après un ballon, à des incendies gigantesques où des pompiers volontaires risquent leur vie pour moins de 10 €/h.
Il est peut-être temps que nos sociétés revoient leurs priorités.
La derrota que ya tenían escrita
Había gente deseando que España perdiera el Mundial de fútbol. No por falta de patriotismo, sino por una forma muy determinada de ejercerlo: desear que al país le vaya mal para confirmar que uno lleva razón. En fin, que España tenía que fracasar por el bien de España.
La derrota habría permitido explicar que la selección era el reflejo de un país en agónica decadencia, que ya no valoramos el esfuerzo y que la mediocridad se había instalado también sobre el césped. Y, por supuesto, que Pedro Sánchez, convertido desde hace años en causa universal de todos los males de España, también tenía la culpa y era responsable de que Ferran Torres mandara el balón fuera.
Pero Ferran metió gol.
Algunos habían escrito el epitafio antes de que terminara el partido y la realidad, siempre tan tozuda e inoportuna, les obligó a celebrar un funeral sin muerto.
No debe de ser fácil vivir así, pendiente de que al país le vaya mal para poder demostrar que uno tenía razón. Cada buena noticia se convierte en un contratiempo y cada celebración nacional, en un problema que tumba su argumentario. Si España pierde, confirma la decadencia. Si España gana, habrá que rebuscar alguna derrota moral entre los confetis.
Pero el verdadero inconveniente de esta selección no es que haya ganado. Es la imagen de España que ha reflejado mientras ganaba.
Un grupo de chavales diversos, con historias, orígenes, ideas y maneras de vivir diferentes, jugando como un equipo. Sin necesidad de uniformarse, más allá de la camiseta. Sin pedirle a nadie que dejara una parte de sí mismo en el vestuario para poder sentirse uno de los nuestros.
Y durante unas horas ocurrió otro pequeño milagro. Algunos apellidos dejaron de resultar sospechosos, determinados orígenes dejaron de ser una amenaza y la diversidad dejó de romper España. Bastó un juego espectacular, unos cuantos goles y una copa del mundo.
Tal vez por eso esta victoria ha resultado tan incómoda para quienes llevan años dibujando un país triste, dividido y en permanente colapso. Porque, durante 120 minutos, España fue exactamente lo contrario. Fue joven, diversa, alegre y capaz de entenderse. No parecía una nación al borde del abismo, sino un grupo de personas diferentes corriendo juntas hacia el mismo sitio.
Hasta Donald Trump tuvo que felicitar a esa España. La escena tenía cierta justicia poética: el hombre que ha convertido los muros en programa político reconociendo el triunfo de un equipo que ganó sin levantar ninguno dentro del vestuario.
Y cuando ya parecía que la victoria no podía decir mucho más sobre nosotros, llegó la celebración. Allí, entre jugadores desatados, banderas y canciones, Borja Iglesias eligió Cantando, de Violadores del Verso.
No fue una elección casual. La canción habla de seguir adelante pese al ruido, de no dejarse vencer por las adversidades y de encontrar en la alegría una forma de resistencia. Era el remate perfecto para una noche en la que, frente a quienes necesitan una España abatida para sostener su relato, apareció otra mucho más alegre, diversa y libre.
La España real había ganado.
Hermano,
Has ganado el mundial. Has hecho historia. 🥹❤️
Pero más allá del trofeo, gracias por esto: has hecho que millones de inmigrantes como nuestros padres se sientan orgullosos de que sus futuros hijos algun dia puedan vivir lo que tu has vivido y de que millones de españoles empaticen con nuestra historia que no es solo la nuestra sino la de todas las personas que dejan todo atrás por un futuro mejor, porque has tocado el cielo con los dedos y has demostrado que con trabajo y esfuerzo todo es posible.
Hoy el mundo te ha conocido mas si cabe y has puesto nuestro apellido en el infinito, por lo siglos de los siglos.
Te admiro. Te amo. Campeón del mundo ✊🏿🏆🥹
"Como yo sé lo que es la buena vida, esa buena vida que yo he tenido la quiero para el resto. Eso es ser de izquierdas"
@jordievole charla con Marc Giró
📺 El domingo a las 21:30h | @LoDeEvole
Y quien dijo que votar progresista es ser pobre..o querer que las personas vivan pobres..soy una persona que lo he tenido y sigo teniendo todo materialmente...ser progresista para mí es ser solidario y ponerme legítimamente en los zapatos del otro!..solo así sacamos este planeta!
Subir el salario mínimo es populismo. Bajar impuestos a los ricos es política económica. Ayudar a quien no tiene nada es gasto. Rescatar bancos es responsabilidad. Si el de abajo protesta es vandalismo; si el de arriba presiona es negociacion. No va de economía: va de poder.
"Cuando estalla una guerra la gente dice: “Esto no puede durar, es demasiado estúpido”. Y sin duda una guerra es evidentemente demasiado estúpida, pero eso no impide que dure. La estupidez insiste siempre".
"La peste", Albert Camus