El gesto de Jesús en el #EvangelioDeHoy (Mt 14,13-21)nos enseña que nada se pierde cuando se comparte. La acumulación y el descarte, en cambio, son las dos caras de un mismo mal: la avaricia. Y, de ese modo, ante la opulencia de las cosas que se corrompen, están las manos tendidas de quienes no tienen qué comer, las casas destruidas de quienes no tienen paz.