Algunos creen que es sólo un partido.
Algunos creen que es casi una batalla en una guerra.
Algunos mirarán técnicas y estratégicas futbolísticas.
Algunos no entenderán nada pero tendrán mil cábalas.
Algunos ya están nerviosos.
Algunos ni se acordarán de partido.
¿Entendemos que todos somos distintos y esa es la gracia?
¿Entendemos que no hace falta que los demás piensen y sientan como vos?
Sean felices y no le jodan la vida a nadie.
Por supuesto, no me hagan caso.
Ni cuando digo que no me hagan caso.
Hay un dicho muy popular que dice: “Nunca conozcas a tus héroes.” Una frase que alerta sobre una posible decepción.
Leo, como muchos de mi generación, fue mi héroe, me hacía feliz verlo a través de una pantalla o en una barajita. Sin embargo, mi sueño no era hacerme una foto con él o un autógrafo, sino poder entrevistarlo y él como en la cancha entendió toda la jugada, inclusive dio más de lo que le pedía el contexto… Me vio entre un tumulto de gente, a pesar de estar en una silla, y escuchó cuando le dije: “Soy periodista, Leo. Una pregunta, por favor…” Aclaré mi profesión porque no me vio en la zona mixta, en la cual habló largo y tendido, pero por la altura en la que estoy no me había visto, así que me moví hacia donde estaban los fans, y no me importó ser empujado ni golpeado, por alguna razón sabía que si me veía me concedería la nota, y así ocurrió… como cuando veía a Jordi Alba galopar por la izquierda o como vio ese pase imposible a Molina en Catar, no sé como pero logró verme y apartó a todos y no me asistió solamente para un gol, sino para dos.
Leo, si lees esto… que ya sería demasiado, solo quiero darte las gracias porque no solo diste otra de tus asistencias imposibles, también me hiciste muy feliz con tu generosidad y ver la cara de mis amigos y familia después de esto no tiene precio.
El alma se cansa intentando complementar lo que Cristo ya terminó. Cuando descansamos en Él, las mezclas se disuelven, todo se unifica, todo cobra sentido.
Por la gracia de Dios, en nuestro breve hoy somos llamados a entrar en el Hoy eterno: el nuevo día donde todo descansa en Cristo. (Pensando sobre Hebreos 4)
Por fuera todo parece caos.
Por dentro, todo se alinea a Su propósito.
En Cristo, la vida no gira alrededor de nosotros,
sino que nosotros giramos alrededor de Él.
#UniversoCristo
Tal vez el problema no es que Cristo no esté en el centro, sino que todavía todo gira alrededor de mí.
El orden correcto no es Cristo en medio de mis cosas,
sino todas las cosas reunidas en Él.
Nada queda fuera de lugar cuando Cristo es nuestro universo.
Ser uno no es uniformidad,
es comunión en la diversidad.
No es fragilidad,
es firmeza que se construye en comunidad.
Cuando la fe se vuelve hipersensible, todo nos ofende.
Pero cuando la gracia se vuelve real, celebramos las diferencias.
Mucho tiempo viví con temor a la crítica,
a la descalificación y al menosprecio.
Me incomodaba el debate
y me cerraba al aprendizaje.
Pero aprendí algo:
Por medio de Cristo puedo perdonar, amar
y ser libre de la aprobación de los demás.
Entendí que sin libertad interior
no puede haber comunión verdadera.
La comunión no nace del control, sino del amor.
No se impone desde afuera,
se construye desde adentro,
cuando el corazón es renovado por la gracia.
Mi esfuerzo tiene un límite. Cristo, no.
No fui llamado a sostenerme solo: mi vida descansa en Aquel que sostiene el universo con el poder de su Palabra (Hebreos 1:3)
Perseverar en la fe incluye no abandonar la misión.
La verdadera infidelidad espiritual muchas veces no se ve en pecados visibles… sino en corazones distraídos que olvidan lo eterno.
Los dones no son trofeos personales, sino herramientas para edificar, multiplicar y extender el Reino. Y cuando nos damos por completo, Cristo mismo se hace visible en medio de nosotros.
¿Estás compartiendo lo que Dios te dio o lo estás guardando solo para vos?
No hay nada más poderoso que ver a Cristo llenándolo todo a través de lo que depositó en cada uno de nosotros. Cada don es una expresión de su plenitud, pero esa plenitud no se disfruta cuando la retenemos, sino cuando la compartimos con generosidad.