@columnaderazta Aunque siempre mencionen a Crescente Errázuriz explicando el significado del escudo en 1927, no tengo dudas de que está basado en los banderines universitarios norteamericanos de la época, muy ligados al deporte. De ahí la proporción triangular alargada.
@maumanfan@lopedetoledo@Pedro_Torrijos Hay Google Earth. Quizás no hay servicios cerca, y la plaza no tiene un uso aparte de ser un estacionamiento, pero no hay setos de 2 mt de altura hacia ella, lo que da un espacio visual amplio. Mobiliario urbano y juegos podrían ser bienvenidos.
@Cruzados Ojalá sea de mejor material que la de local, está bien que mojen la camiseta pero se ve que salen empapados en los partidos. Cero evaporación, mala tecnología @PUMAChile
@amoarbolurbano La mantención de áreas verdes exige fondos y mano de obra capacitada. Especialmente para evitar podas altamente agresivas y áreas verdes degradadas por mal riego. Agregaría Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible (SUDs) que restauren la devolución de aguas a las napas.
@RickStone1962@claudiamezac Ñuñoa goza de muchas edificaciones patrimoniales donde podría funcionar la institución cuya misión es protegerlas y valorizarlas. Si su argumento es que un arq hizo ese edificio, cuyo evidente destino es comercial y residencial, allá Ud. Yo veo una oportunidad perdida.
@jeesustb Que mal puesto el marcador. Estorba la mirada desde los asientos superiores. Era preferible que se asomara por arriba en lugar de abajo. Espero que los espectáculos los instalen en Lepe, pues el tablero tapa la parte superior de cualquier escenario en Prieto.
Hubo un tiempo —casi mítico ya— en que un jardinero llegaba al parque con su sombrero de paja, su tijera de podar bien afilada y un conocimiento casi druídico del ciclo de la vida vegetal. Observaba el boj, acariciaba el romero, hablaba con el níspero. Entendía cuándo algo necesitaba una poda y cuándo sólo un poco de paciencia. Era jardinero, sí, pero también botánico, filósofo, y por momentos, terapeuta del árbol.
Pero eso ya es arqueología laboral.
Hoy lo que llega es un operador de maquinaria. Un pobre diablo mal pagado y peor tratado, con prisa, con calor, y con una motosierra que vale más que su contrato entero. Donde antes se hacía topiaria, ahora se hace “limpieza”. Donde había estructura, ahora hay clareo. Donde había sombra, ahora hay escombro.
No es culpa suya, claro. Él sólo cumple órdenes: cortar todo lo que sobresalga, moleste o parezca vivo. En quince minutos te deja un olivo con el mismo volumen que una farola. Ni un ápice de arte, pero mucho ruido. Lo llaman “mantenimiento”, aunque huele más a deforestación selectiva.
Y así, con cada visita, el jardín pierde un poco de sí mismo. Porque ya no se cuida, se gestiona. Ya no se escucha, se interviene. Y el arte de la jardinería ha sido sustituido por la eficacia de la tala protocolaria.
Pero, oye, al menos queda limpio. Limpísimo. Como un descampado.
@SitoCinema Los excéntricos Tenenbaums, Vida acuática, Moonrise Kingdom, Gran Hotel Budapest, son muy buenas, sorprenden y son fieles a su estilo. Después, se copió eternamente a si mismo, una parodia sin fin. Ojalá vuelva a asombrarnos.