Se perfectamente que el día en que realmente todo se acabé me doleran hasta los huesos, y esa es la razón de por que ni siquiera puedo hablar de lo que somos.
No le deseo a nadie el deseo de dejar de vivir, por que cuando llegas al punto de ya no querer ni siquiera abrir los ojos, el corazon y alma te duelen tanto, que respirar es como sentir que te pincha con una aguja sin parar.
Jaja neta mi automanipulación es tan grande que mi cerebro me bloquea mis traumas mas grandes, casi nunca recuerdo lo que paso exactamente en los momentos malos, mi mayor mecanismo de defensa☹️