De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago-
te vi en las manos de quien se decía tu dueño, pero miré tus ojitos tan triste y vi que él no era tu sueño y sentí el universo pequeño, desde ahí fue conquistarte mi empeño y al fin hoy te tengo, mi amor ideal