Lo que más tristeza me da es ver cómo desprecian a un hombre que literalmente ha llevado un historial limpio toda su vida, al lado de este mamarracho que piensa ser el presidente sin tener el mínimo conocimiento de la realidad del país que aspira a gobernar. No lo puedo creer.
Después de escuchar el discurso de Cepeda, me queda la tranquilidad de haber votado por convicción. Habló con respeto, llamó al diálogo y no recurrió a insultos ni a discursos de odio. Muchos lo juzgaron pensando que sería igual a Petro y terminamos perdiéndonos la oportunidad de conocer a un gran hombre. Qué lástima.
El momento cumbre del debate en Blu R ocurrió cuando el científico desarmó los argumentos a favor del fracking de Sebastián Nohra con una analogía impecable:
«Es como decir que fumar da cáncer en Europa y Estados Unidos, entonces probemos en Colombia a ver si acá no da cáncer».
A quienes votaron por Abelardo de la Espriella: el problema no es que los haya engañado. El problema es que les gustó exactamente lo que vieron.
Vieron arrogancia y la llamaron liderazgo. Vieron desprecio y lo llamaron franqueza. Vieron privilegio y lo llamaron mérito. 🧵
Me niego a aceptar que vivimos en un país tan mezquino, y tan egoísta, es como si por cada persona de buen corazón nos castigaran con dos o tres hijueputas
Le exigen mucho a la izquierda, casi hasta el punto de la rendición total de su proyecto, se indignan hasta por una canción, pero no le exigen nada al candidato más peligroso que ha enfrentado la democracia colombiana en décadas. No le exigen que deje de acosar mujeres en vivo y en directo, no le exigen que explique cómo va reducir el Estado a la mitad sin herir de muerte los derechos sociales de la gente, no le exigen que deje de decir que va a destripar al contrario, no le exigen explicaciones sobre sus relaciones con Saab, no le critican su idea de gobernar vía 90 decretos saltándose al Congreso y a las cortes, no se despeinan ante la propuesta de sacar al Colombia de la CIDH, la OEA y la ONU, no se preocupan por el hostigamiento brutal que ha sufrido la prensa por su mano, hacen silencio ante los ataques reiterados a la población LGTBI.
Estoy por pensar que solapadamente adhieren a la destrucción total del Estado social de Derecho. Ruego al cielo estar rotundamente equivocada.
Las personas que ahora estarían dispuestas a votar por Iván Cepeda, @IvanCepedaCast, no se parecen a los petristas habituales.
Sus motivaciones son otras muy diferentes a las de defender a este gobierno. De hecho, muchas tienen fuertes críticas.
Pero si escuchan de Iván Cepeda una oferta clara, grata y seria, como las suyas, se inclinarían por apoyarlo, entre otras cosas para salvar a Colombia de un abismo auroritario devastador.
En qué temas:
Será un gobierno diferente, con personalidad, maneras respetuosas y de esperanza y de dialogo, no de peloteras diarias.
Sin convertir cada iniciativa en una barra brava, en una convocatoria a las calles para presionar a las instituciones, en una amenaza de asamblea constituyente.
Un gobierno que de verdad se la juegue por un acuerdo nacional. Y que no lo rompa cuando algo no le guste.
Y dedicado a resolver la seguridad, el problema fiscal, la búsqueda de la paz, de forma diferente y estratégica, y, por supuesto, el desarrollo y el crecimiento de la economía especialmente en las zonas pobres y para los más pobres. E implacable, de verdad, contra la corrupción, venga de donde viniere.
Dicho con esperanza y con cariño, ese mensaje traerá millones de votos nuevos.
Iván Cepeda tiene credibilidad y respeto. Y sólo él puede brindar esperanza.
Dicen que hay que defender la constitución del 91, pero les hablas del derecho a la vida, a la igualdad, a la dignidad humana o a la paz y ya no les gusta tanto.