He aprendido que no llega primero el que va más rápido. Tampoco el que nunca se cae o el que jamás descansa.
El que realmente termina llegando a la meta es el que nunca se rinde. Y por más que haya tardado, siempre llega justo a tiempo.
ojalá todos fuéramos conscientes de lo importante que es tener empatía con los sentimientos de los demás; tener la capacidad de decir “no voy a hacer esto porque sé que le haría daño” podría cambiar muchas cosas