Imagina que te muerde un tiburón y en vez de salir del agua y sanar tus heridas, decides nadar y perseguirlo para preguntar por qué lo hizo si tú no le hiciste nada malo.
antes pensaba que el duelo era llorar, pero es algo mucho más cruel. El verdadero duelo es comer sin hambre, es reír sin estar feliz, es despertar sin ganas de seguir adelante