@JarvisAntoni Yo he considerado a este delincuente siempre un Pandillero sin tatuajes quien obedece órdenes de alguien de poder,nunca le aplican tres duritos después exijamos una u
Investigación
Qué fácil es ponerse frente a una pantalla a llorar y pedir dinero. Mientras tanto, veo abuelitas de más de 80 años trabajando y vendiendo en los mercados.
Esta señora todavía es joven; podría, junto con sus hijas, buscar la manera de emprender, trabajar y salir adelante. Pedir es fácil, pero luchar por lo propio tiene mucho más mérito.
Y como dice el dicho: la culpa no es del indio, sino de quien lo hace compadre.
La FGR debe con este vago los tres Doritos después esto tiene una cola mas pisada que la de una Prostituta,exigimos una investigación Yo he dicho siempre este Jake sigue indicaciones de un jefe Pandillero de esos de cuello blanco en el poder
Dejémonos de babosadas —hasta cuando le pondrán un alto a este bueno para nada?
Y lo peor es que está influenciando a los niños y jóvenes.
Saben por qué lo hace, porque nadie lo para, es el “intocable” por ser hijo de alguien de cuello blanco- eso es lo que dicen por ahí.
@nayibbukele Mejor expuesto el tema por este funcionario no hay otro los desnudo dejaron claro estos Defensores de Derechos Humanos que si defienden a los Terroristas.
¿Recuerdan el 27 de abril de 1994?
Tal vez ustedes no, pero nosotros sí.
El Salvador acababa de salir de una sangrienta guerra civil que dejó 85,000 muertos.
Luego, siguiendo sus recomendaciones, ese día se aprobó la Ley del Menor Infractor, bajo los mismos argumentos del escrito que ahora anexan.
Tres años después, Bill Clinton deportó a los salvadoreños que habían formado pandillas en los Estados Unidos. Llegaron a El Salvador y se encontraron con una ley que prácticamente daba impunidad para cometer delitos a los menores de 18 años.
Y, por supuesto, los pandilleros recién llegados empezaron a reclutar casi exclusivamente a menores de edad, todos capaces de cometer crímenes atroces con el único riesgo de TAL VEZ enfrentar una PENA MÍNIMA en un centro light, donde incluso llegaban a matar y violar a otros menores que solo habían cometido delitos menores y que sí hubieran podido ser reformados.
El resto de la historia ya todos la conocen: esas pandillas se convirtieron en los grupos criminales más sangrientos del mundo, mantuvieron prisionero al 80% de nuestro país, constituyeron un gobierno paralelo y dejaron un cuarto de millón de muertos y desaparecidos, además de 2 millones de desplazados, solamente en El Salvador, país al que convirtieron en “la capital mundial de los homicidios”.
Así que no, muchas gracias. Llévense sus experimentos sociales a otros países que no hayan sufrido lo que nosotros hemos sufrido; tal vez ellos les crean (ojalá que no).
Nosotros no vamos a volver al pasado.