Volver de entrenar. Darme una ducha. Arreglarme los pelos. Ponerme en braguitas por casa. Comer algo rico y un café antes de irme a currar. Sentir que todo está bien.
Bendita paz mental.
Nunca había visto tal desesperación ante el nivel de incompetencia política que estamos viviendo en estos momentos cruciales.
¡Que no necesitamos mascarillas en exteriores! Dejad de cargar al ciudadano con el peso de haber abandonado la atención primaria.
Esto es demencial.