Cada capítulo que veo de este documental me hace llorar de la emoción. Es un santo pecador, un genio, un desastre, un adicto, un profesional, arista y violento. Podría ser uno de nosotros, pero es el más grande. Quiero hacer cine hasta que me muera
Dua Lipa y lo que es ser una Número 1 las 24 horas del día: la siguieron por todos lados y no la engancharon en offside jamás. Señorial comportamiento, parece una princesa. Sus asesores también, 10/10. Una visita a la altura de su nivel para aniquilar la nostalgia.