Adidas ya no quiere competir con Nike.
Quiere que le hagamos un hueco entre nuestras piezas de COS, Aimé Leon Dore o Our Legacy.
Las terceras camisetas ya no buscan ser estridentes.
Buscan poder llevarse con unos pantalones de pinzas, unos mocasines y una sobrecamisa.
El mercado de los aficionados es limitado. El de quienes quieren vestir bien, casi infinito.
Hay regresos que se celebran.
Y hay regresos que se sienten.
Porque cuando José se marchó en 2013 por los motivos que todos sabemos, muchos no perdimos solo a un entrenador. Perdimos una época, un sentir. Una forma de ver los partidos, de sentir el Madrid y hasta de ver la vida. De discutirlos. De vivirlos.
Después llegó la felicidad, pero hubo una historia que nunca terminó de cerrarse del todo
Quizá porque algunos vínculos no entienden del paso del tiempo. Quizá porque hay personas que acaban formando parte de tu memoria emocional. Por eso esto va mucho más allá. Es volver a encontrarte con el fútbol que te hizo vivir más que nunca todo esto.
Es mirar atrás y reconocer al chaval que fuiste.
Y descubrir que sigue ahí.
Esperando exactamente este momento.
Ahora que ya es el día de las elecciones, voy a decir algo que tenía ganas de expresar y que llevo muchos días leyendo por estos lares.
Una cosa que nunca he entendido es lo de vendernos que hay que “españolizar” el Real Madrid porque así se recupera el madridismo.
¿Madridismo? ¿De verdad?
Llevamos días escuchando que la candidatura de Riquelme cuenta con Raúl, Casillas, Hierro y Del Bosque. Perfecto. Pues llega el final de campaña, llega el día de las votaciones, el momento en el que más necesita apoyo un candidato, y no se ve a ninguno de ellos dando la cara públicamente junto a él.
Y eso dice mucho.
Porque, si de verdad crees en un proyecto, lo apoyas cuando te puede costar algo. Aparecer cuando todo va bien es facilísimo. Lo difícil es estar cuando sabes que puedes perder.
Y luego algunos me hablan de madridismo.
Raúl y Casillas son leyendas como jugadores, nadie les va a quitar eso. Pero tampoco olvidemos que, cuando salieron del Madrid, no perdonaron ni un euro. Uno se fue al Schalke y el otro al Oporto, con el club teniendo que asumir parte de sus fichas para facilitar las salidas. Estaban en su derecho, por supuesto. Pero entonces que no me vendan después lecciones de madridismo por encima de los demás.
Y de Del Bosque mejor ni hablar. Me empezó a alejar poco a poco de la Selección él cuando se permitió que se señalara a Arbeloa como el problema porque tenía rifirrafes en los clásicos. Parecía que molestaba más un jugador defendiendo los intereses del Madrid que todo lo que pasaba alrededor. Y luego llega el caso Negreira y sale a decir que aquello no cambió nada. Pues, qué queréis que os diga, me sentó como una patada en el estómago.
Porque, además, hay otra cosa que siempre me llama la atención. Luego son muchos de estos entornos los que terminan filtrando información a determinados medios deportivos españoles que llevan años criticando, atacando y buscando polémicas alrededor del Real Madrid. Medios que, casualmente, llevan días empujando la candidatura de Riquelme. Casualidades de la vida, supongo.
Porque he visto más gestos de madridismo en jugadores que ni siquiera nacieron en España.
Ejemplos como el de Kroos, que se retira siendo una leyenda absoluta y saliendo por la puerta grande. Marcelo pasa de jugarlo todo a asumir un papel secundario sin una mala palabra y animando siempre al equipo. Zidane, después de ganarlo todo, se marcha perdonando su último año de contrato y demostrando una elegancia y un señorío que ya quisieran muchos.
¿Son españoles? No.
¿Son madridistas? Como el que más.
Y, mientras tanto, seguimos con el discurso de la españolización, como si el amor por este club dependiera del DNI.
El Real Madrid nunca ha sido eso. El Real Madrid es universal. Nuestro jugador más importante de la historia fue argentino. Han venido franceses, brasileños, alemanes, croatas y futbolistas de medio mundo que han entendido perfectamente lo que significa este escudo.
El madridismo no se mide por el lugar donde naciste. Se mide por los hechos. Por cómo te comportas cuando ganas, cuando pierdes y cuando el club te necesita.
Por eso me cuesta tomar en serio a quienes se presentan como los guardianes del madridismo mientras desaparecen cuando toca dar la cara, minimizan asuntos que han indignado a buena parte del madridismo o pretenden dar carnés de quién siente más este club según el pasaporte que tenga.
El Real Madrid está por encima de todo eso. Siempre lo ha estado.
Perdonad la chapa y gracias al que haya leído hasta aquí.
Del Bosque, Raúl, Hierro y Casillas. Podéis buscar en la hemeroteca de AS, MARCA, COPE, SER... y veréis lo que no os cuentan ahora de la relación que tuvieron.
Los ataques a Florentino Pérez y al Real Madrid son generalizados porque España es un país donde la corrupción campa a sus anchas. Medios de comunicación pagados que viven de la publicidad institucional de los políticos y de La Liga y árbitros que medraron en el CTA de Negreira. Cuando el Real Madrid ataca a la corrupción, la corrupción responde.
Si y mil veces si. El madridismo irracional y pasional de nuestra adolescencia, el que nos despertó sacándonos de humillaciones perpetuas que ya se daban por normales.
El que acabó con el miedo de que aquellas de que nos pasaran en Copas de Europa. José. Nuestro José.
Bueno, pues el General Don José Mario dos Santos Mourinho Félix nos llama a filas para las 'Segundas Guerras Mourinhistas' y aquí un veterano de las primeras acude a la llamada de su General.