Esa lloradora diciendo que ya ganamos la liga y que mejor no se presentan, dale , jueguen, esas declaraciones son de loca cobarde. Buenos no somos, nos pueden ganar, solo vengan y háganlo
Un descenso dura, como poco, un año. Semana tras semana te das cuenta de que estás jugando en la B. Cada vez que miras el calendario te ves en la B. Y el mes o los dos meses previos al descenso son horribles porque pierdes una y otra vez, lo ves venir y no te puedes quitar ese miedo de la cabeza. Perder una final es mucho menos doloroso. En primer lugar, el camino hacia esa final está lleno de alegrías porque vas superando rondas. No hay miedo, sino ilusión. En segundo lugar, la revancha llega rápido y más pronto que tarde volverás a enfrentarte a ese equipo y a ganarle. En tercer lugar, no es lo mismo pelear por ser el mejor, sabiendo que en el peor de los casos vas a ser el segundo mejor de todos, que pelear por no ser el último. Un descenso es una mancha imborrable para un club grande. Perder una final, contra quien sea, no es ninguna mancha. Es un sobresaliente al que le ha faltado solo un par de detalles para ser matrícula de honor.
La tacañería a la hora de hacer infraestructura en Colombia nos ha pasado una factura muy costosa, hemos perdido ventaja con los vecinos y cuando medio encaminaron para desatrasar (Santos y Duque) llega un Pachamamerto a joder lo poco logrado, el próximo gobierno pilas con eso.
Petro, Cepeda y Benedetti están felices. El @consejodeestado ha hecho lo que ellos esperaban, suspensión del aumento del salario mínimo.
Quizá no nos hayamos dado cuenta, pero Petro toma casi todas sus decisiones populistas a sabiendas de que son inconstitucionales e ilegales.
Sabe que los magistrados las tumbarán.
Y sabe lo que hará: sacarle provecho político culpando a las élites, a las oligarquías, a los nazis, a la extrema derecha; gritará que le impiden favorecer a los más pobres, a las clases marginadas, que las leyes desde hace 200 años las han hecho los esclavistas.
Y se saldrá con la suya, siempre.
Si te mantuviste en silencio cuando una dictadura colapsó y destruyó una economía, generó escasez crónica de bienes básicos, generó migración masiva, violó derechos humanos y reprendió políticamente, torturó, restringió la prensa, debilitó el sistema judicial, creó fraude electoral entre otros horrores y ahora que hay una luz de esperanza mostras preocupación por un pueblo golpeado, sos un imbecil sinico con la cabeza lavada por ideologías políticas.
Ana María Ramírez* es madre cabeza de hogar y empleada formal. En 2023 ganaba 2 millones de pesos al mes. Como muchos colombianos, quiso cumplir el sueño de su vida: ahorrar, planear y comprar vivienda.
Encontró un proyecto de Vivienda de Interés Social en una ciudad grande, fijado en 150 salarios mínimos. En ese momento, eso equivalía a unos 174 millones de pesos. Compró sobre planos. Entrega prevista: 2026.
Ana María tomó crédito y empezó a pagar la cuota inicial con disciplina. En 2024 y 2025 su salario subió 15% en total. No es poco pero el problema es que, en ese mismo período, el salario mínimo subió 22,5%.
Hasta ahí, todo va relativamente bien.
En 2026 llegan unos anuncios: el salario mínimo subiría otro 23%. Automáticamente, la vivienda que Ana María compró, porque está atada a salarios mínimos, ya no vale 174 millones, sino cerca de 263 millones de pesos.
Más de 90 millones adicionales. Casi 50 millones de un año a otro.
Su salario, mientras tanto, apenas llega a 2,5 millones.
En abril le entregan el apartamento. Llega el momento del crédito grande. Ana María va al banco y se encuentra con otro golpe: las tasas están altas. El crédito sería al 16%.
Hace números. Suma lo que ahorró en toda su vida, retira las cesantías y aun así, no le alcanza. No hay forma de cuadrar la cuota con su ingreso.
Ana María no pierde el apartamento porque no quiso pagar. Lo pierde porque el precio se le movió mientras ella cumplía.
Decide desistir.
Pero desistir no es gratis: la penalidad es del 10% del valor del inmueble. Resultado final: sin vivienda y con una pérdida cercana a 26 millones de pesos.
Y la historia no termina ahí.
A pesar de los aumentos, su salario ahora está cada vez más cerca del salario mínimo.
*Nombre ficticio pero historia real para demasiadas familias.
Tranquilos que ya el petrista que no tiene empresa ni empleados nos va a explicar que es tener empresa y empleados y que si no le sirve el aumento entonces cierre la empresa y eche a los empleados 🙏🏻🙏🏻🙏🏻
Si usted hoy se ganaba 3 salarios mínimos ($4’269.000) y no le suben el sueldo (porque no es obligatorio ni automático) , el próximo año se va a ganar 2,43 salarios mínimos.
La realidad muestra que el discurso chimbo del Presidente sobre la afectación de los que llama “ricos” (aunque él sea uno de esos) es mentira y que la afectación real es sobre la clase media y baja.