Debajo de las sábanas, intentando apagar el miedo que sabía que le dolería a su marido, lo observaba intentando no hacerlo sufrir con su propio sufrimiento. Su rostro siempre intentando comprender un mundo que no quería comprenderlo a él. Y cuanto lo amaba, lo suficiente como
@BLADESHILT —Es lo que tenemos ahora... No es tan grave.
Dio una vuelta alrededor de la mesa para acercarse a los fuegos, buscando terminar la sopa que había comenzado. Ya conocía aquel hogar como si fuera propio.
—Solías hablar más con Elias, ¿acaso es por mí que no lo hacéis?
—Tristan —dijo, llamándole la atención con una risa ligera, y volvió a repetir su nombre al ver como el hombre se sostenía la cabeza —. Tristan, os digo que entraremos los tres bien en la cabaña... No es tan pequeña.
Había sido el último en enterarse, temía Lucero que fuera a »
Negó un par de veces, aún ruborizada por el fuego y por los nervios que por alguna razón permanecían cuando Elías era afectuoso en público.
—He tomado té, pero bebe, que son las festividades.
—Entonces estamos igual, niña Candela, ¿qué se hará?
Por más blanca y vestida de sus propios tejidos, ni ella ni Elías contaban con ningún lujo, más le hubiera gustado poder comprar algo de carne para cocinar en casa en vez de salir a buscar lo que fuera.
—Buenas noches a todos.
Entró Alba con su capa roja y la piel blanca como la nieve, esos días parecía algo enferma, pero sonreía mejor que nunca. Se acercó rápido al hogar, a calentarse las manos.
—¿Habrá acaso algo para calentar el cuerpo? ¿gachas?
El vestido caía casi perfectamente sobre su cuerpo, apenas encorvándose sobre su viente, que por más pequeño, se hacía demasiado visible para ella. Agradeció el frío, no se sentía lo suficientemente bien para andar con los críos del orfanato tocándo y tratando de entender dónde
@SOBRELOSMUERTOS aleteando desde dentro de sus costillas, rogando salir como pediría algún día la criatura.
Acomodó el cabello de Elías, y besó su frente, apoyando luego el mentón sobre su coronilla.
—Será largo el camino...
Pronunció, mirando entre las tumbas. Se refería, »
brillar como un espectro. Uno, dos, tres pasos alcanzaban para ir de la habitación a la silla de la cocina, y posarse parada entre las piernas del hombre sentado.
—¿Miras los pájaros?
@SOBRELOSMUERTOS
es que iba la criatura adentro del cuerpo de Lucero.
Volteó entonces, alegre igual como siempre, y miró con el rostro algo ladeado al eternamente melancólico Elías. El blanco de la nieve reflejado al ventanal— y por ende a su palidez en todo su esplendor—, lo hacía casi
@SOBRELOSMUERTOS —Incómoda, creo que voy a vomitar.
Lo dice con lágrimas en los ojos, como una niña. Alba siempre fue una chica sana, de las que no se enferman. Sentirse débil le da una angustia incontrolable.
Amaneció ese día en el lecho que compartían hacía ya una semana, la intención de hacer el desayuno estuvo, pero tan solo el abrir los ojos, sesible a la luz, le despertó nauseas en la boca del estómago.
Volteó para mirar a @SOBRELOSMUERTOS, nunca se cansaría de lo
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@SOBRELOSMUERTOS —No lo se, alguna fruta mala.
Inhala profundo, calmada por la voz grave de Elías, por la manta y por no estar sola otra vez. Aún la casa no se le hace totalmente propia, pero de a poco comienza a sentir la presencia ajena como algo vital.
—¿Tú estás bien?