Cuando la gente se aburre, es más probable que cambie de vídeo en busca de algo mejor, pero…¿cambiar de un vídeo a otro alivia el aburrimiento?
Según los resultados de estudios citados en este artículo, no.
Los investigadores dieron “a algunos participantes la libertad de cambiar de vídeo tanto como quisieran; los demás participantes sólo vieron un vídeo en su totalidad. Lo que descubrimos fue sorprendente: en lugar de escapar del aburrimiento, los participantes que cambiaban con frecuencia de vídeo decían sentirse aún más aburridos. Incluso cuando se les permitía elegir los vídeos que les interesaban, el propio acto de cambiar parecía aumentar su insatisfacción.”…
“¿Cuál es la solución? La clave para disfrutar más de los medios digitales puede estar en permanecer más tiempo en ellos y cambiar menos. En lugar de buscar constantemente lo mejor, intenta sumergirte en lo que estás viendo. Déjate absorber por el contenido sin caer en la tentación de saltarlo o cambiarlo.”
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“Un estudio reciente publicado en Sex Roles arroja luz sobre un fenómeno preocupante: cuando las mujeres denuncian sexismo por parte de otras mujeres en el lugar de trabajo, sus denuncias se consideran a menudo menos legítimas que las que se hacen contra los hombres. Esta deslegitimación conduce a juicios más severos de las mujeres que denuncian ese sexismo dirigido al grupo, y muchos perciben a estas mujeres como quejicas. El estudio sugiere que, aunque el sexismo de hombres y mujeres puede ser perjudicial, la discriminación de otras mujeres es especialmente dañina porque tiende a minimizarse.
A pesar de algunas expectativas de que las mujeres se apoyen mutuamente en lugares de trabajo dominados por hombres, estudios anteriores sugieren que las mujeres en puestos de liderazgo pueden discriminar a sus subordinadas femeninas. Por ejemplo, la investigación ha demostrado que las mujeres supervisoras pueden no ofrecer salarios más altos o más oportunidades de ascenso a otras mujeres y, en algunos casos, las discriminan activamente.
Esto plantea la siguiente pregunta: cuando las mujeres denuncian sexismo por parte de otra mujer, ¿se toman tan en serio como cuando lo denuncian contra un hombre?”…
“En los tres experimentos, los investigadores hallaron resultados coherentes. Cuando las mujeres denunciaban sexismo por parte de una supervisora, sus reclamaciones se juzgaban menos legítimas que cuando las mismas reclamaciones se hacían contra un supervisor hombre. Los participantes eran más propensos a ver a estas mujeres como denunciantes cuando el autor de la discriminación era otra mujer.”
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Sabemos que esto se dice con buena intención pero decir que los violadores no son “hombres” solo refuerza el “mito del monstruo”, según el cual los agresores no son personas normales y comunes sino extraños en callejones ajenos a la sociedad. Esto solo hace más difícil que las víctimas denuncien o que se las crea cuando su agresor no encaja en ese perfil de victimario. En el caso Mazan hemos visto que los violadores eran padres, hermanos, hijos, enfermeros, bomberos, policías, periodistas, artesanos, electricistas de su entorno, sus vecinos
Lo que es común a las minorías sexuales y de género, es que las experiencias de opresión individual y sistémica (estrés de la minoría) a menudo pueden amenazar su salud y bienestar🙇🏽
🧵En este hilo te contaremos acerca de las disparidades en el acceso a la salud mental