Me niego rotundamente a creer que la vida se trate de pasar de 8 a 5 en una oficina, esperando que llegue el fin de semana para sentir que realmente estás viviendo.
la jornada laboral de 8 horas es absurda porque a partir de las 5/6 horas ya no rindes igual, y en muchas ocasiones estás por estar porque estás tan saturado mentalmente q prefieres posponer tus tareas y hacerlas al día siguiente… pero no estáis preparados para esta conversación
Los Gofiones agradecen a Quevedo por la colaboración en ‘Hijo de Volcán’, de esta bonita manera. Y además agradecen su gran acogida y a todos los hijos de volcán. ❤️🇮🇨
Renuncié a mi trabajo soñado hace seis meses.
Tengo 35. Llevaba siete años en esa empresa.
Empecé desde abajo. Subí despacio. Me quedé por lealtad.
No renuncié por otro trabajo.
No renuncié por más plata.
Renuncié porque un lunes en la mañana me senté en el carro
y no pude arrancar.
Quince minutos quieto.
Sin ganas de entrar.
Sin ganas de nada.
Eso no me había pasado nunca.
Entré ese día. Hice mis cosas.
Pero algo había cambiado.
Esa semana le dije a mi jefe que necesitaba hablar.
—Voy a renunciar —le dije.
—¿Qué pasó? ¿Otra oferta?
—No.
—¿Algo con el equipo?
—No. Estoy agotado. Llevo meses así y no lo había dicho.
Se quedó callado.
—¿Cuánto tiempo llevas así?
—Más de un año.
—¿Por qué no dijiste nada?
—Porque creía que se me iba a pasar.
No se me pasó.
Renuncié.
Mis papás no entendieron.
Mis amigos tampoco.
—¿Y ahora qué vas a hacer?
—No sé todavía.
—¿Cómo vas a pagar las cuentas?
—Tengo ahorros para unos meses.
Todo el mundo tenía miedo por mí.
Yo por primera vez en mucho tiempo no tenía miedo.
Los primeros días fueron raros.
Silencio. Tiempo. Nada urgente.
La segunda semana empecé a dormir bien.
La tercera semana empecé a caminar en las mañanas.
El primer mes empecé a recordar qué cosas me gustaban antes de que el trabajo lo ocupara todo.
No tengo todavía un nuevo empleo.
Estoy buscando. Con calma.
Pero sé algo que no sabía hace un año:
El cuerpo avisa antes de quebrarse.
El problema es que aprendemos a ignorarlo
hasta que un lunes no podemos ni arrancar el carro.
Y ese día ya no es cansancio.
Es una señal que lleva meses esperando que la escuches.