No siempre podemos quitarle la cruz a alguien. Pero sí podemos ayudarle a llevarla.
La próxima vez que pienses en ese amigo que está pasando por un mal momento, no lo dejes para mañana.
Escríbele hoy.
Porque quizá tú seas la respuesta a esa oración que lleva noches haciendo en silencio, pidiéndole a Dios que alguien se acuerde de él.
Y recuerda: a veces, la forma más bonita de decirle a Dios que le amas es hacer que otra persona se sienta amada.